martes, 28 de junio de 2022

Murphy está a tope

Titulé mi ultimo comentario: ¿Ayudando a Murphy? Ha pasado ya bastante tiempo desde entonces y reconozco que estoy un poco "depre", pero los acontecimientos acaecidos desde entonces, no han hecho sino afirmarme en la sensación, no ya como pregunta que hacía entonces, sino como afirmación. Ya conocéis la teoría del susodicho: "Si algo puede ir mal, seguro que irá peor" y, en esta ocasión, se está cumpliendo en todos los órdenes.

La guerra en Ucrania se alarga "sine die", además, con el agravante del riesgo de que se extienda a otras áreas, más o menos próximas. Las consecuencias económicas son, cada día que pasa, más evidentes en todo el mundo. No somos conscientes, pero todos, en mayor o menor grado, estamos viviendo en guerra, aunque las bombas y las víctimas no estén cayendo entre nosotros. Estamos en la retaguardia de la guerra y la escasez de los alimentos en muchas áreas del mundo ya es muy evidente, así como las dificultades para conseguir proveernos de materias primas  en general y de las energéticas en particular. El bloqueo a la economía rusa tiene consecuencias graves en las economías de todo el mundo, y el alto grado de inflación es una clara muestra de ello.

Esta situación hace que se manifieste un estado de miedo e inseguridad que aumenta, incluso en los países más ricos. Están surgiendo manifestaciones, y amenazas de huelgas en Europa y los EE.UU., aprovechando para hacerlo, cualquier razón o pretexto. Un ejemplo has sido las manifestaciones habidas en Madrid este fin de semana y que están habiendo en los EE.UU., y las huelgas o amenazas de las mismas que están habiendo en Europa: Véanse las de Ryanair en España y la amenaza de una nueva huelga por parte de los transportistas, también en España. Situaciones parecidas se está dando en el resto de Europa. Es una guerra de resistencia que nos lleva a una situación de tensión que, parece ser, solo parará cuando uno de los dos bloques salte en pedazos ¿Cuál lo hará  primero?

Esta misma semana va a tener lugar, en Madrid, la celebración de la cumbre de la OTAN. La situación creada por la guerra, ha revitalizado una organización militar que parecía languidecer en los últimos años. De pronto, nuevos países quieren incorporarse a ella. Otra nueva muestra de ese miedo y esa inseguridad, a la que hacía mención anteriormente.

Otro elemento de preocupación es el fenómeno de la inmigración ilegal. No hace muchos días, supimos que el Reino Unido estaba preparando un avión para trasladar a inmigrantes que consideraba ilegales, a un país africano. Ese viaje fue abortado por la intervención de un tribunal europeo, aunque, el primer ministro británico afirmó que seguiría adelante con ese proyecto, y este fin de semana, en la frontera entre España y Marruecos, han sucedido unos hechos inadmisibles, en los que un número no determinado de personas han sufrido heridas, en incluso la muerte, al intentar saltar la valla de separación entre ambos países y, ayer mismo, supimos que han encontrado, cerca de la frontera entre EE.UU. y México, un camión con cuarenta y siete cadáveres de inmigrantes ilegales.

Es claro que los estados tienen el derecho de defender sus fronteras, pero estos hechos, son una muestra más de las tensiones a que el mundo está sometido sin que, aparentemente, se tomen las decisiones necesarias para que, las personas inocentes, no se vean obligadas a abandonar sus países por guerras y situaciones injustas, más bien, todo lo contrario ¿A quien o a quienes benefician estas situaciones? desde luego a las mafias que se lucran con la desgracias de estas personas, pero tampoco veo que, a nivel de las organizaciones internacionales se tomen decisiones eficaces para acabar con estas situaciones.

No todos los casos se consideran de la misma manera, La guerra en Ucrania ha generado un gran movimiento de personas que, huyendo de esa guerra, ha llegado a otros países europeos, en España, creo, han llegado unas 120.000 personas, sin que, en este caso, se haya producido ningún rechazo. Si algo positivo ha provocado esta guerra, es el movimiento de mayor unidad entre los países de la U.E.

Otro motivo de confrontación, son las diferencias ideológicas por las que se crean enfrentamientos que, como tales, casi nunca resuelven nada. Cada cual sigue pensando lo que piensa y nadie convence a nadie. Un  ejemplo de esto se están dando en los EE.UU., tanto en el tema del control del uso de las armas, como con la decisión del Tribunal Supremo de dejar, en manos de los estados, la decisión de autorizar o prohibir el aborto. Sea cual sea la decisión del estado concreto, dentro de él habrá personas en favor o en contra que, en cada caso, se sentirán frustradas. Como consecuencia, en diferentes lugares se están produciendo manifestaciones en contra, o a favor, de unas decisiones que modifiquen las que se tomaron, en otros momentos, por otros tribunales.

Como antes dije, también han habido en Madrid manifestaciones este fin de semana. Una en contra de la OTAN, aprovechando la Cumbre que va a tener lugar aquí, manifestación con eslóganes que suenan un poco a rancio, y la manifestación PROVIDA, en contra de las leyes que permiten el aborto y la eutanasia; supongo que también las habrá en contra de la nueva ley trans. 

Poco que añadir a lo dicho anteriormente. No creo que ninguna de ellas, haga cambiar la opinión que cada cual tenga sobre esos temas. La OTAN seguirá vigente por muchos años, y respecto del aborto y de la eutanasia, mi deseo es de que nadie tuviera que plantearse tomar decisiones sobre ejecutar cualquiera de ambos hechos, es difícil ponerse en la piel y en las circunstancias que puedan concurrir en cada caso y tampoco me considero con  derecho a juzgarlos. Mucho me temo, que, por el momento, nada vaya a cambiar.  

En espera de un otoño complicado...

                                                     ¡DISFRUTEMOS DEL VERANO!



martes, 10 de mayo de 2022

domingo, 20 de marzo de 2022

¿Ayudando a Murphy?

Ya sabemos que, de acuerdo con sus leyes, si algo puede salir mal, saldrá; o que, si cae al suelo una tostada con mantequilla, caerá del lado de la mantequilla. Es inevitable, pero parece que, en ocasiones, hacemos todo lo posible para ayudar a que Murphy se salga con  la suya.

Ya llevamos unos meses que salen muchas cosas mal: La Pandemia que nos lleva atormentando hace ya dos años largos... y cuando parece que ya va decayendo, aparecen otros obstáculos poniendo dificultades a la recuperación económica.

Falta de materias primas, dificultades de transporte que entorpecen la logística, aumento de la inflación, subida en los costes de la energía con la consiguiente subida de la electricidad, que complica la economía de los hogares y la competitividad de las empresas... y para terminar de completar el panorama, la maldita invasión del zar Putin a Ucrania que ha multiplicado los males anteriores y, lo que es peor, esta ocasionando un número indeterminado de muertos (digo indeterminado porque hay un enorme interés, sobre todo por parte de Rusia, en que lo sepamos) cientos de miles de refugiados, un país en camino de una enorme destrucción que va a costar muchísimo tiempo recuperar (ni siquiera sabemos cuanto va a durar todavía la invasión) Todo esto está causando un desorden en la economía mundial que, como digo, complica mucho más los males mencionados anteriormente.

Centrando el tema en nuestro país, los problemas anteriores están creando otros como consecuencia: Los precios de la gasolina y del gasoil están afectando a todos los sectores y, en particular, a transportistas, sector de la pesca y a las industrias de consumo intensivo de electricidad, además de a las familias de menor capacidad económica. Ya muchos pesqueros no salen a faenar, un grupo importante de transportistas están en huelga y algunas industrias han parado porque no les compensa el precio al que obtienen su producción. El aumento del precio de piensos y fitosanitarios está arruinando a los agricultores y ganaderos que, además, sufren la huelga de los transportistas que no están recogiendo, ni distribuyendo sus productos y se está tirando toneladas de leche y de pescado por la falta de recogida. Hoy mismo han habido manifestaciones en Madrid por esos motivos. LA TORMENTA PERFECTA.

A todo esto, veníamos presumiendo de que a España le iba a afectar menos la falta de gas, porque nuestro principal proveedor de este elemento no era Rusia, sino Argelia; pero, hace dos días ha saltado una noticia, llegada de Marruecos, según la cual, nuestro Presidente Sanchez ha comunicado al gobierno de ese país el cambio de política de España respecto de nuestra antigua colonia del Sahara, que hasta el momento, apoyaba la celebración de un referendum en la zona, patrocinado y promovido por Naciones Unidas, para resolver el conflicto creado por la invasión de ese territorio por Marruecos en lo se llamó "La Marcha Verde", para, por el contrario, apoyar la propuesta de Marruecos de convertir ese territorio en una provincia autónoma dentro de Marruecos.

Ya hace años que pienso que el referendum no se celebrará nunca. Marruecos nunca lo va a admitir y más, con el apoyo que tiene, en ese sentido, de los EE.UU. que, supongo, ven un peligro en que un gobierno débil en esa región, yo tengo mis dudas de que la República Saharaui tenga viabilidad como nación independiente, pueda propiciar la entrada del islamismo radical en la zona. 

Esto pone en evidencia la falta de autoridad de la ONU para imponer sus resoluciones cuando hay países poderosos que se opongan a ellas. Véanse lo poco que importan las situaciones de saharauis o palestinos, que se mueren por inanición, esperando soluciones a sus problemas,

De acuerdo con esto, puede que la propuesta sea la más razonable y viable, pero, lo que es inadmisible, es que, de esta decisión, nos enteremos porque Marruecos haga pública la carta de nuestro presidente que, al parecer, no había comunicado a nadie; ni a otros partidos, bien sea de la oposición, o bien sean de los que apoyan al gobierno. Es más, creo que debería una decisión de ese calibre, debería de ser debatida en el congreso de los diputados y, por supuesto, ser comunicada a Argelia que, a pesar de la declaración que hizo el Ministro de Exteriores, obligado por las circunstancias (Menudo Marrón) las ha desmentido. Desde luego, no parece el momento más oportuno para tomar esa decisión

Desde que tengo uso de razón, he considerado que ese ministerio, a pesar de que debería ser de los más importantes, en España ha sido absolutamente irrelevante. Todavía recuerdo que, con motivo de la mencionada "Marcha Verde", con España prácticamente sin  gobierno (Franco estaba expirando) a quien se envió a "negociar" con Hasan II, no fue al Ministro de Exteriores, creo que a la sazón era Cortina Mauri; fue a José Solis Ruiz, con el pretexto de su "amistad personal " con el Rey de Marruecos. Que decir de la invasión del islote de Perejil por Marruecos, cuando, para resolver la situación, hubo que recurrir a los oficios del Secretario de Estado de los EE.UU. (sin comentarios)

Para terminar este largo escrito, solo hace falta ver el comienzo de las consecuencias de este proceso: Argelia desmiente las declaraciones de nuestro ministro de exteriores, diciendo que a ellos no se les había comunicado la decisión y retirando a su embajador en España y Marruecos anuncia la vuelta de su embajadora a Madrid. No puede haber un ejemplo mayor de claudicación, salvo que en los próximos días nos aclaren cosas que no sabemos, y con la duda de que pasará con los suministros de gas de Argelia a España.

                                                



 

domingo, 13 de marzo de 2022

UCRANIA II

Como preveía al final del comentario anterior, la invasión de Ucrania por el zar Putin se está alargando en el tiempo. Para los rusos, la invasión no está siendo un paseo militar, el pueblo ucraniano no los recibe con flores y vítores, como a liberadores, cosa que, al parecer, pensaban y como Putin pretendía hacerles creer. Al contrario, su resistencia está siendo muy dura, lo que está provocando que las ciudades y sus habitantes, estén siendo tratados como objetivos militares. 

Las organizaciones de ayuda humanitaria ya hablan de más de 2.600.000 refugiados que, huyendo de la guerra, están siendo acogidos en diferentes países de Europa; en esta ocasión, afortunadamente, sin los aspavientos que otras olas de refugiados habían provocado, muy al contrario, Europa está dando un ejemplo de solidaridad encomiable.

Otros temas serán las consecuencias económicas y geopolíticas que este conflicto vayan a producir y que, al menos, las económicas, ya se están produciendo.

En Rusia es evidente que las sanciones a las que está siendo sometido este país van a hacer más difícil la vida al pueblo ruso. No sé hasta que punto, a la oligarquía y al gobierno. Dependerá del tiempo que esa situación dure y del aguante de la población. Sería de desear que la situación propiciase un cambio en el gobierno del país.

En Europa se está poniendo en evidencia algo que ya sabíamos, pero que nos negábamos a aceptar: Nuestra dependencia en materia energética. Algo inevitable ya que la naturaleza ha puesto esas fuentes en áreas que nos son  de nuestra influencia y, buena parte de ellas en Rusia, precisamente.

Otras dependencias, impuestas por el proceso de globalización, que nos había hecho abandonar algunas áreas industriales, bajo pretexto de que era más barato hacer esos procesos fuera de nuestras fronteras (caso de la fabricación de chips y de otras muchas) 

Cambiar estas situaciones no es un proceso que se pueda hacer de un día para otro, y tenemos que estar dispuestos a sufrir penurias durante mucho tiempo para superar esa situación. Esta va a ser una guerra muy larga, que, si algo bueno tiene que tener, será la aceleración de la transición energética hacia la descarbonización que nos permita ser más independientes en  materia energética y, también, en términos industriales, militares y de investigación. Esperemos que la UE tenga la unión y la fuerza que parece estar mostrando últimamente para llevar adelante ese proyecto.

En cuanto a los cambios en la geopolítica, los iremos viendo con el tiempo y no se producirán solo en Europa, lo serán en todo el mundo.





domingo, 27 de febrero de 2022

UCRANIA

Al fin y después de muchas dilaciones, intentos de conversaciones para evitarlo y múltiples mentiras por parte del zar Putin, Rusia ha invadido Ucrania.

Yo tenía alguna esperanza de que el hecho no llegara a producirse. Veía muchas similitudes con la situación creada en 1962 con la llamada "Crisis de los misiles" en Cuba. Los EE.UU. descubrieron la existencia de baterías de misiles instalados en Cuba por los soviéticos y apuntando a los EE.UU y, naturalmente, no podían permitirlo. Se creó una situación de gran tensión, que estuvo a punto de provocar una tercera guerra mundial. Afortunadamente, el sentido común y la diplomacia se impusieron y los mandatarios de los EE.UU. y la U.R.S.S., a la sazón Kennedy y Kruchef llegaron a un acuerdo: La U.R.S.S. retiraría sus misiles de Cuba y los EE.UU. se comprometían a no invadir Cuba y a retirar las baterías de misiles que tenían instalados en Turquía e Italia apuntando hacia la U.R.S.S.

Ahora, la situación me parecía similar: Rusia no puede admitir la presencia de bases de la OTAN en sus fronteras, algo posible, ya que el gobierno ucraniano está solicitando la incorporación a dicha organización, y el zar Putin está presionando a Ucrania, y a toda Europa, para que eso no suceda. Yo pensaba que la solución podría haber sido similar a la que se dio en aquella ocasión: Rusia se comprometía a no invadir Ucrania y la OTAN a no incorporar a dicho país a su organización. Está claro que los objetivos de Putin van mucho más allá.

Ucrania se  convirtió en país independiente en 1991 cuando se desmembró y desapareció la antigua U.R.S.S., de la que Ucrania formaba parte como una República Socialista más dentro de ella. En realidad, antes de eso, era una región dividida entre Polonia y Rusia, siempre luchando por su independencia de ambos, pero divida en dos areas con intereses e ideologías diferentes.

Parece que, aunque no haya un compromiso escrito, se prometió a Gorvachof, ante la desaparición de la U.R.S.S., que la OTAN no incorporaría a la organización a los países orientales europeos que, hasta ese momento, habían estado bajo la regla soviética, cosa que, evidentemente, no se ha respetado, y Putin siente esa amenaza más cercana.

En algún momento, después de la independencia de Ucrania, el gobierno fue pro-ruso, en 2013 con Viktor Ynukóvich, que rechazó un acuerdo de asociación con la U.E.  para estrechar relaciones con dicha Federación, lo que tranquilizaba a Putin.

En todo caso, la situación provocó manifestaciones y revueltas que acabaron con ese gobierno huido a la Federación de Rusia, aunque la inestabilidad creada fue aprovechada por Rusia para invadir y anexionarse la Península de Crimea, establecer una base naval en el Mar Negro y asegurarse así su salida al Mediterráneo. Al mismo tiempo, dar apoyo a las áreas pro-rusas del este del país: Lugansk, Donest, Odesa..., lo que, desde entonces, mantiene una situación de guerra soterrada de estos territorios con el gobierno de Kiev. 

En la situación actual, la invasión de Ucrania ha estado precedida del reconocimiento de la independencia de estas áreas por Rusia y ha sido uno de los pretextos para la misma. La pregunta es      ¿ Cual es el objetivo final de Putin con esta invasión? ¿Imponer un gobierno pro-ruso similar al de Bielorrusia? ¿Mantener la ocupación rusa indefinidamente en Ucrania? En todo caso, y viendo la actitud de los ucranianos, el tiempo no va a jugar a favor de Putin. Incluso parece que la invasión va más lenta de lo que parecía en un principio y que los países europeos y los EE.UU. están enviando material militar de ayuda al gobierno de Kiev, lo que parecería indicar que el conflicto no tendría un final rápido... Si fuera así, el tiempo jugaría contra Putin, pero... Es imposible fiarse de un individuo así, y ya hemos oído sus amenazas ante la posibilidad de que países cono Finlandia o Suecia pudiesen entrar a formar parte de la organización OTAN...

Lo que es evidente, es que esta situación no va a favorecer a nadie y que, todos, vamos a sufrir las consecuencias: Subida impredecible del precio de las energías, desabastecimientos varios, problemas con refugiados, inflación, desconfianza entre países, sanciones mutuas,  riesgo de guerra fría o caliente, desvío de recursos para otros problemas como la pandemia, el hambre...

Al principio del curso, comenté que se avecinaba un invierno muy frío, por el precio de la energía, pero se ha calentado demasiado.


                                                    





viernes, 25 de febrero de 2022

CUBA - ÚLTIMA ENTREGA

 

Había tenido mucha suerte con el tiempo que había podido disfrutar hasta el momento. Todos los días soleados, ni una sola amenaza de lluvia…Eso era muy raro en el Caribe en el mes de mayo, cuando ya empieza la temporada de lluvias. La buena racha se rompió, justo, el último día.

Amaneció tormentoso, con chaparrones intermitentes que hacían imposible la permanencia en la playa. Como no había recibido ninguna noticia de la hora en la que pasarían a recogerme, en cuanto terminé de desayunar dejé el equipaje hecho para estar preparado para la partida, además tenía que dejar libre la habitación.

Los días de salida de un hotel se me hacen tremendamente incomodos. Sobre todo, cuando el medio de transporte no depende de mí y tengo que esperarlo sin poder hacer uso de las pertenencias ya empaquetadas y almacenadas en una especie de almacén con otros muchos equipajes; el tiempo se me hace interminable, y más en este caso que, como ya he dicho, no tenía ninguna referencia de la hora de recogida. Suponía que sería por la tarde, porque el avión salía del aeropuerto de La Habana a primera hora de la noche, pero era eso, una suposición.

Traté de entretenerme con las actividades que los monitores de animación intentaban, dentro del hotel, claro, la lluvia no permitía otra cosa. Llegó la hora de la comida y yo seguía sin tener ninguna noticia.

Mi nerviosismo seguía creciendo, y más, cuando por la tarde empezaron a llegar al hotel autobuses de diferentes agencias para llevar pasajeros a La Habana. A cada uno que llegaba le preguntaba si tenía mi nombre. La respuesta era siempre negativa.

De tiempo en tiempo pasaba por la recepción del hotel a ver si habían recibido alguna nota sobre cuando pasaría alguien a recogerme. Nadie sabía nada, seguía lloviendo, seguían llegando  autobuses de agencias a recoger pasajeros para La Habana, pero en ninguna de las listas que llevaban estaba mi nombre. Empezaba a pensar que me iba a quedar en Cuba.

Ya anochecía, y gracias a las nubes de tormenta, más temprano que el resto de los días, cuando apareció por el hotel un cubano bastante gordo preguntando por mí. Era el chofer que me iba a llevar al aeropuerto, en un coche Hyundai de los que había comprado el gobierno cubano para utilizarlos como taxis. Por fin me pude relajar un poco.

No demasiado, cuando nos metimos en la carretera, ya noche cerrada, no había ni una sola luz que la iluminase, no entendía como el chofer no se perdía en aquella obscuridad, posiblemente no tenía otra carretera alternativa que le pudiese equivocar en su trayecto para llegar al aeropuerto. El chofer me iba hablando de cosas intrascendentes a las que yo no ponía mucha atención, cuando, de pronto, me sorprendió con una pregunta que me sacó de mis cavilaciones.

¿Le importa que haga una paradita?, tengo que dar un recado a unos familiares míos que viven en la ruta —.

Me dieron ganas de decirle que no quería paraditas, que estaba harto de día y que lo que quería era llegar cuanto antes al aeropuerto…No le dije nada de esto, paramos un momento, frente a una casita en la que vivía una familia, que conocí porque me baje del coche con el conductor, por no perderlo de vista; les dio su recado, y tras mantener unos  minutos de charla con ellos, reanudamos el viaje al aeropuerto. 

En el camino, me contó algo que, no sé porque, no me sorprendió.

Aquí, en estas casas en el campo, fuera de las ciudades, casi todo el mundo se ha fabricado antenas de TV. para poder captar las emisiones de las cadenas de los EE.UU, y poderse enterar de las noticias que dan desde allí.

Estaba claro que, en este país, cada cual se buscaba las mañas para, de cualquier manera posible, poder sobrevivir. La imaginación no tiene límites.

Por fin llegamos al aeropuerto. La humedad y el calor creaban una atmosfera muy pesada. Una vez pasada la aduana, me dio tiempo de comprar una botella de ron en el pobre y desabastecido Duty free y entré en el autobús que, abarrotado, nos llevó hacia el avión. Dentro hacía un bochorno y una humedad que era aún más insoportable, mientras, fuera, diluviaba. Para acabar de hacer inaguantable el trayecto, tuvimos que esperar un rato en aquella atmósfera irrespirable, antes de poder subir la escalerilla del avión sin ponernos como una sopa. Al fin, conseguimos entrar en el avión, que nos esperaba con el aire acondicionado a tope.

En el autobús siguiente, llegó el que sería mi compañero de viaje, al que tuve que dejar  pasar a su asiento junto a la ventanilla. Como siempre en viajes largos, había pedido asiento de pasillo.

Mi vecino de asiento era español de los que cumplían el estereotipo: relativamente joven, bajito, gordo y medio calvo. Llegó resoplando, y en cuanto se sentó, le faltó tiempo para contarme  que, cada tres meses, hacia un viaje de una semana a Cuba para  ¡FOLLAR¡ ¡Un auténtico cerdo!

Dicho esto, debía de estar tan agotado por tanto esfuerzo, que se quedó dormido;  resoplando, tal y  como había llegado.

En cuanto el avión despegó, la temperatura del aire acondicionado se puso inaguantable, tuve que pedir una manta para protegerme del frío. Mi compañero de viaje, ni se enteró, siguió resoplando durante todo el viaje y no despertó, eso sí, aterido de frío y estornudando como un poseso, hasta que el avión aterrizó en Madrid.



 

sábado, 19 de febrero de 2022

CUBA- VARADERO IV

 

Terminada la mañana, después de comer, me fui al muelle del que debía de salir el barco. En esta ocasión se trataba de una embarcación a motor. La línea era más moderna que el del otro día, pero resultó ser más incómodo. Había menos espacio y, si intentabas bajar las escalerillas para protegerte del sol en el interior del barco, un olor, más bien desagradable, te invitaba a salir al exterior. Creo que no se esmeraban mucho en la limpieza interior del barco.

Ya en alta mar, fuimos a una zona de pequeños islotes que, nos dijeron, eran el lugar de Cuba más cercano a la Florida y, aunque parecían estar abandonados, mostraban  algunas fortificaciones. En muchos de ellos se veían nidos de ametralladoras. Según nos dijeron, después de la fracasada invasión de Bahía Cochinos, el gobierno cubano había fortificado estos islotes para protegerse de otro posible ataque.

Cuando abandonamos este lugar, nos dirigimos a un espacio absolutamente abierto, con un fondo de arena blanquísima que se podía percibir claramente gracias a la transparencia del agua. El patrón del barco nos dijo que en aquel lugar se podían coger gran cantidad de langostas y que, a los voluntarios que se prestasen a ello, se les proveería de útiles para poder hacerlo. Rápidamente se ofrecieron varios voluntarios que se tiraron al agua para conseguir las presas, provistos de gafas submarinas y ganchos.

En todo caso, algunos miembros de la tripulación también bajaron, no sé si decir a pescar, para después, organizar una merienda en el barco con las presas capturadas.

Las langostas no se veían a simple vista; se encontraban escondidas bajo las piedras cubiertas con una costra de vida marina, que, de trecho en trecho, jalonaban aquel fondo arenoso. Los pescadores, con los ganchos de los que iban provistos, levantaban las piedras y, en muchos de los casos, encontraban el botín. En no más de una hora, habían cogido más langostas de lo que yo hubiera podido suponer. Un par de cubos llenos con las langostas recogidas. Todo el mundo se fotografió con algunas, incluso yo, que no había sido de los voluntarios que se tiraron al agua, me fotografié con dos. Una en cada mano.

El paso siguiente fue la subasta. El que quisiera comer langosta, tenía que pagarla. No soy un entusiasta del marisco, pero no me pude contener y compré una mediana. El tripulante que oficiaba como cocinero del barco las habría por la mitad de un hachazo, y las ponía en una plancha. Creo que no quedó nadie sin probar las langostas.

Como dije, no soy un entusiasta ni, en consecuencia, un experto en mariscos, mi langosta me pareció bastante insípida, Creo que, dada la calidad y temperatura del agua, no podía compararse con las del Cantábrico. En todo caso, la experiencia fue buena y el ambiente con la gente en el barco, muy agradable. Volvimos a Varadero con el crepúsculo tiñendo de un color anaranjado el cielo caribeño que, parecía poner una nota de melancolía en el inmediato fin de las vacaciones en Cuba que, al día siguiente, terminaban. La tarde había valido la pena.

                                                        



sábado, 12 de febrero de 2022

CUBA - VARADERO III

 

El día siguiente, después de salir del hotel, fui a dar una vuelta por el entorno y ver lo que me fuese posible sobre el estado de construcción del campo de golf. Enseguida pude  constatar que la temperatura era muy alta y el alto grado de humedad la convertía en insufrible, visto lo cual, decidí volver al hotel con el propósito de pasear por el jardín y descansar en la playa que, además, era privada. Aquel trozo de playa, ante el hotel, era para uso exclusivo de los clientes del mismo.

Lo primero que me sorprendió, era la calidad y la temperatura de la “arena” en la playa. A pesar de la altísima temperatura ambiente, estaba fría, no quemaba, y la textura también era diferente de las que había conocido hasta entonces. Alguien me informó de que, en realidad, no era arena. Eran partículas muy finas de conchas de moluscos que el paso de los siglos había ido triturando y almacenado en aquel lugar. A la sombra de una palmera de la playa, pasé un día feliz. La temperatura del agua en el Caribe está a mi medida, aunque, para otras personas, sea como meterse en una sopa.

Después de una buena siesta volví, como había prometido, a visitar la galería. La cuidadora/comercial de la misma, tan amable como el día anterior, siguió haciendo alabanzas sobre Manuel Hernández y su desarrollo como artista multidisciplinar. En todo caso yo ya había tomado mi decisión al respecto y, viendo el precio de las pinturas y las dificultades para trasportarlas a España, había decidido comprar algo que fuese más manejable: un plato de cerámica de Manuel, fácil de colocar entre la ropa en la maleta y que no “cantaría” en el paso por la aduana.

Una vez cerrado el trato, la conversación con ella derivó hacia la situación en Cuba. Celia, ese era su nombre, me dijo:

Yo sé que la situación no es buena. Desde que los soviéticos abandonaron la isla todo se complicó mucho y, de manera súbita, faltaron muchos artículos básicos y se provocó una situación de hambre, no estábamos preparados para esa situación, que se agravó con el bloqueo americano, pero no puedo aprobar lo que mucha gente hizo, en particular las mujeres y las chicas jóvenes que se prostituyeron, y aún lo hacen, por una pastilla de jabón, unas medias o cualquiera de los artículos que faltan aquí.

Después de una corta pausa, prosiguió:

Puede que Fidel no haya traído a Cuba lo que, en un principio, nos hizo creer, pero yo tengo mucho miedo a lo que pueda pasar a mis hijos si cambia el régimen. Fuera de Cuba, en el mundo capitalista, hay muchos peligros: la droga está matando a muchos jóvenes en los EE.UU. y muchos otros países accidentales y yo no quiero eso para mis hijos…Por otra parte, tampoco estoy de acuerdo con lo que pasa aquí, en Varadero; el hecho de que un lugar como este no pueda ser disfrutado por los cubanos, que tengan prohibida la entrada, salvo para quien tenga aquí su sitio de trabajo… Es todo muy complicado.

Estaba claro que Celia era una mujer con unos criterios éticos bastante claros, que trataba de ser muy neutral con la situación aunque, en parte, era evidente que también estaba siendo influenciada por la propaganda del Régimen Castrista.

Me despedí de ella deseándole suerte en lo personal y que la situación en el país se resolviese de la mejor manera posible, cosa que me agradeció. Pienso, mientras escribo estos recuerdos, que veinticinco años más tarde y después de la desaparición de los hermanos Castro del gobierno de la isla, cada uno por diferentes razones, la situación política y social apenas ha cambiado. Mejor decir, en nada ha cambiado. Durante el gobierno de Obama en los EE.UU., los términos del bloqueo se relajaron, se abrió la puerta a que los estadounidenses pudiesen viajar a Cuba y tuvimos la impresión de que la situación podría mejorar en la isla, pero la presión de los cubanos de Miami y la llegada de Trump a la presidencia de los EE.UU., provocó que el bloqueo se hiciese más duro y la reacción del gobierno cubano, también. Creo, que todo ha quedado peor que antes.

Como la excursión por el mar que había contratado se desarrollaría por la tarde, la mañana la pasé de nuevo en la playa, disfrutando de las actividades que los monitores organizaban para los huéspedes del hotel: diferentes deportes, bailes, juegos…todos amenizados con música caribeña que hicieron que la mañana pasase en un suspiro. La gente que viene a estos lugares siempre está dispuesta a pasarlo bien y se apuntan a todo aquello que, con el cambio de ambiente, les haga olvidar las rutinas diarias y les facilite derrochar energía.

    


                                                    

 

 

 

sábado, 5 de febrero de 2022

CUBA - VARADERO II


En un viaje por mar, aunque sea corto, en un velero, el sol pega de lo lindo, y si no te proteges, puedes terminar como un cangrejo. Recuerdo un viaje a Cancún, en el que llegué al hotel temprano, y tuve que esperar media mañana a que me diesen la habitación. Aunque estuve protegido bajo una sombrilla de la piscina, cuando llegué a la habitación, la piel de la cara se me caía a tiras. Tardé días en reparar el estropicio, a base de embadurnarme con una especie de moco verde. Fue mi primer contacto con el gel de aloe.

En esta ocasión, para evitarlo, empecé a darme la crema solar; como iba solo, tenía dificultad para hacerlo por la espalda; sin problema, una de las argentinas del grupo se empeñó en hacerlo ella. La verdad es que son gente sociable y, en general, simpática.

La excursión consistía en llegar a una isla, comer allí, y disfrutar de la playa y del baño. Durante el trayecto tuvimos la ocasión de coincidir en la ruta con un catamarán ¡Enorme! Una plataforma en la que habría, según me pareció, no menos de cincuenta personas. Llevaban puesta la música a “todo trapo” y tenían montada una gran fiesta. Me dieron una cierta envidia y me dije que, en cuanto tuviera ocasión, me gustaría montar en un catamarán como aquel.

Cuando tuvimos la isla a la vista, el patrón de la embarcación me invitó a tomar el timón para dirigir el barco hasta el pequeño puerto de atraque. Fue una sensación interesante manejar el timón del barco y notar de qué manera, con suaves giros del mismo, el barco obedecía. Así fue, hasta que, a unos quinientos metros de la orilla, el patrón volvió a tomar el timón para hacer las maniobras de acercamiento y atraque en el pequeño muelle.

                                                        



Desde este momento, el día trascurrió de una manera lúdica, el disfrute en la preciosa playa que, prácticamente, era para nosotros solos. El maravilloso baño en aquellas aguas azules, cristalinas, templadas… la compañía agradable, la comida que nos prepararon en el chiringuito próximo, estupenda; pescado fresco, cogido esa misma mañana, cocinado a la parrilla y bañado en una salsa ligera, donde había abundancia de sabor a lima…. Durante la comida, se acercó un grupo de músicos que nos la amenizó interpretando boleros, guarachas y algunas canciones de son cubano. Muy bonito todo.

La sobremesa también fue muy amena. Los argentinos son muy buenos conversadores y se alargó más de lo previsto. Cuando el patrón nos avisó, solo quedó tiempo para tomar un último baño antes de subir al barco para volver a Varadero; vuelta que  hicimos sin ningún contratiempo. Solo quedaba despedirme de los argentinos, ya que, ellos, se hospedaban en un hotel diferente al mío.

Después de quitarme el salitre del mar y la arena de la playa con una buena ducha, ya se había hecho hora de tomar la cena, cosa que hice para, después, darme una vuelta por el área de la galería de arte; la primera impresión que había recibido, era de que podía haber cosas interesantes.

En cuanto inicié la exploración, la persona que estaba al cargo de la instalación se me acercó y, después de saludarme, se ofreció a darme la información que necesitase; se lo agradecí e iniciamos un recorrido por las instalaciones. 

Aparentaba unos treintaicinco a cuarenta años, más elegante que las cubanas que había tenido ocasión de conocer, pero sin afectación, muy natural, sin ninguna estridencia. Sobre todo, me habló de la obra de un artista cubano del que había muchas muestras en la galería: Manuel Hernández.

Parecía ser un artista multidisciplinar que había explorado en distintas disciplinas: cerámica, escultura y, ahora, la pintura era su actividad principal.

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Me sorprendió el nivel de  precio de las obras. Pensaba que, en Cuba, dada la situación económica de la isla, fuesen bastante más bajos de los que me estaba dando. En pintura, que era lo que más me interesaba, los precios no bajaban de las 200.000 pts. Como dije, en los meses inmediatamente anteriores, había comprado algunos cuadros en galería, en Madrid, de una calidad, más o menos similar, por precios parecidos, y otros, a precios bastante más bajos, en subastas.

Siguiendo la conversación, me informó de las condiciones necesarias para sacar las piezas de la isla, que me parecieron bastante engorrosas y yo me planteé las dificultades del transporte. Como el tema seguía interesándome y ya era tarde, nos despedimos, y yo asumí el compromiso de volver por la galería con más tiempo. Tanto la señora, como el artista y su obra, me habían parecido dos personajes sobre los que profundizar un poco más.

                                            


                            

domingo, 30 de enero de 2022

CUBA - VARADERO I

 

II. Varadero

El autobús que me transportaba hasta Varadero, hizo una parada a mitad de camino para un descanso. Era un lugar, al borde de la carretera, con un pequeño cobertizo, donde un par de individuos tenían montado su humilde negocio: Una pequeña prensa, y una pila de cañas de azúcar. Hacían pasar las cañas por la prensa y vendían, por vasos, el jugo extraído. El sabor del jugo de la caña de azúcar es muy bueno; ya lo había probado en otra ocasión en alguno de mis paseos de los días anteriores, pero aquí añadí  otro componente, un “chupito” de ron; la bebida, de esta forma, se convertía en un manjar de dioses. El precio se aumentaba en un dólar, pero valía la pena.

Mientras tomaba mi bebida, una banda de músicos cubanos interpretaba canciones de su folklore con el acompañamiento de sus instrumentos típicos de Cuba. Como también vendían una cinta cassette con las grabaciones de su repertorio, les compré una. El título de la cinta era “GRANDES EXITOS – Grupo Sierra Maestra”. Estaba claro que este sitio era parada usual de turistas en sus traslados entre La Habana y Varadero, y que tanto el chiringuito de la caña de azúcar, como el grupo folklórico, estaban en un lugar estratégico.

La llegada a Varadero fue una sorpresa. Aquello ya no era Cuba, era otro mundo. Para empezar, una barrera, como la un paso a nivel, impedía el acceso al área a la población cubana, excepto, claro, a aquellos que tuvieran un trabajo en la zona. Dentro de aquel recinto, similar al de cualquier otra playa del caribe, solo estábamos turistas extranjeros. En mi caso, en concreto, en un hotel de la cadena Meliá.

En mi primer paseo por los alrededores, descubrí que se estaba construyendo un campo de golf en las inmediaciones del hotel. Curiosamente, hacía unos meses que había empezado a recibir clases de golf y ya salía al campo a jugar con el grupo de recientes amigos hechos con motivo de la práctica de este deporte, que me había enganchado de manera insospechada para mí, ya que, mi primer objetivo fue el de  tener un  pretexto para hacer algo de ejercicio. Me dije que, si volvía por aquí, tendría que traer mis palos de golf.



Otra de las cosas que me sorprendieron, era que, en el bajo del hotel, había como una gran galería de arte con muestras de diferentes formas de expresión artística: pintura, escultura, cerámica… Hacía unos años, también había sentido curiosidad por esa actividad y, de hecho, con motivo de la compra de mi nuevo domicilio, había frecuentado visitas a galerías y subastas de arte, donde había adquirido algunas piezas, principalmente pinturas y objetos de cristal con el objeto de dar algo de ambiente a mi nueva casa, bastante más grande que la anterior, y que, al inicio, según decía mi madre cuando veía un habitáculo vacío: «parecía un hospital robado». Me hice el propósito de visitar la galería antes de volver a España.

En todo caso, mi principal objetivo era ver que opciones había para conocer algo más de Cuba desde mi nueva situación, y lo primero que hice fue contratar dos excursiones en barco para los días siguientes.

La primera de esas excursiones la hicimos en un barco a vela, no recuerdo exactamente el número de personas que íbamos en el barco, no demasiadas, pero el grupo más numeroso era uno de argentinos. Siempre me ha sorprendido el número de argentinos que me he encontrado en mis viajes. De acuerdo con las noticias que se reciben en España de ese país, parece que siempre está al borde del abismo económico: manifestaciones, caceroladas, corralitos, gobiernos inestables, corrupción…, sin embargo, parece evidente que esa situación no debe afectar a toda la población; un viaje de Argentina a Cuba no debe de ser barato; más en ese caso que era un grupo relativamente numeroso, seis o siete personas que parecían ser familia. En otras ocasiones he encontrado otros grupos de argentinos en diferentes países de Europa: Francia, Países Escandinavos, Austria… Entiendo que debe de ser un país con enormes desigualdades sociales.




domingo, 23 de enero de 2022

CUBA - LA HABANA X

 

Por ser la última mañana que pasaría en La Habana, decidí quedarme en la piscina. Al día siguiente debía salir para Varadero y me vendría bien descansar.

Salvo el incidente de hacía dos noches en el jardín con la chica que se había colado en el hotel para conseguir “clientes”, no había tenido ningún contacto con el ejercicio de la prostitución, del que tanto se comentaba en España. No me había percatado de la existencia de las famosas “jineteras”, “chiquitas”, o similares en mis paseos por La Habana, pero durante aquella mañana si tuve la oportunidad de presenciar, en vivo, una de aquellas situaciones.

Cerca de mí, en la piscina, había una pareja. Un hombre joven, bastante desenvuelto, se notaba que era veterano en las estancias en Cuba y, junto a él, una niña, a duras penas se le podía dar el adjetivo de adolescente, estaba como ausente, aunque sin dar muestras de la más mínima incomodidad, tomaba el sol y sonreía al muchacho. Al poco rato, llegó otro chico joven quien, al ver el panorama, increpó, en voz baja, era claro que no quería hacer mucho ruido con el tema, al que, supuse, debía ser su amigo.

¿Estás loco? como se te ocurre traer aquí a esta chica ¿Sabes el riesgo que estáis corriendo?

Su amigo se sonrió, y le dijo: —venga tío, no te pongas dramático —, y siguió haciéndose arrumacos con la chica que, desde luego, no parecía sentirse incomodada, No sé si por inconsciencia, o porque tampoco era la primera vez que estaba en esa situación. Posiblemente, las dos cosas. No pude impedir, que sus actitudes me recordasen a las de la Lolita de Nabokov.

El recién llegado estuvo un rato allí y, dado que no le hacían ningún caso, y él era el único que parecía estar incómodo con la situación, decidió irse por si el tema se complicase. En el tiempo que yo estuve en la piscina, hasta la hora de tomar la comida en el restaurante, nadie más incomodó a la pareja.

Al fin del día, me dediqué a hacer de nuevo mi equipaje ya que, como dije, a la mañana siguiente debía salir rumbo a Varadero, a descubrir las sorpresas que me tuviese reservadas la segunda parte de mi viaje.



viernes, 14 de enero de 2022

CUBA - LA HABANA IX

 La mañana amaneció excelente, como la de todos los días desde que había llegado a La Habana. El plan era, después de tomar el desayuno, visitar la Habana  vieja y alguna de las fortalezas construidas en la época colonial. Había oído, o leído, una anécdota de Carlos IV sobre la fortaleza de San Carlos de la Cabaña.

Al parecer, se le veía con frecuencia enfocar con un catalejo, desde los balcones de palacio, en la dirección de Cuba. Ante la pregunta de por qué hacía aquello, respondió:

Espero que, dado el gran coste que ha tenido la construcción de esa fortaleza, me sea posible divisarla desde aquí —.

Efectivamente, había sido la fortaleza mayor y más cara de las construidas en América hasta aquel momento. Su construcción se comenzó después de la recuperación de la ciudad, que había sido conquistada por las tropas británicas en 1762, lo que puso en evidencia las debilidades del Castillo de los Tres Reyes del Morro cuando fue ocupado después de ser asediado desde el lugar en que luego se construyó la nueva fortaleza.

Con este bagaje, después de desayunar, me dirigí a cumplir mi plan para el día.

He de reconocer que la llamada Habana Vieja me impactó sobremanera, fue lo que más me había gustado desde mi llegada a Cuba. Los alrededores de la plaza de la Catedral, así como la Catedral misma y algunos de los edificios que la circundan, me parecieron una maravilla, un lugar donde se percibía lo mejor de lo que había sido la conquista española. En absoluto me extrañó cuando, en 1982, el centro histórico de La Habana fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Según el escritor cubano Lezama Lima, era la «zona del primer hechizo habanero»

La vida eclosionaba en toda la zona: Las terrazas llenas de gente, la mayoría turistas, claro; los tenderetes de libros rodeados de gente curiosa y deseosa de encontrar alguna “joya” editorial, algunas casas se veía que habían sido restauradas recientemente y pintadas de colores vivos; mucha gente circulaba en bicicleta (nada del abigarramiento de las colas esperando la llegada del “camello” en el centro de la ciudad) En todo en el espacio se disfrutaba de un ambiente relajado que no se correspondía con lo que había vivido hasta ese momento en La Habana.

                                        



La catedral fue, en su principio, un deseo de los padres jesuitas que contó con toda la oposición posible por parte de las autoridades civiles y tuvo que ser el obispo de Compostela quien comprase, por 10.000 pesos, los terrenos para construir el colegio de los padres jesuitas y una misión. Proyecto que, a la muerte del obispo fue interrumpido, de nuevo, por el Procurador General y, más tarde, abandonado, por la expulsión de los Jesuitas por decisión de Carlos II.

Fue hacia el año 1787, cuando el antiguo oratorio comenzó a transformarse en la actual Catedral de la Habana. Se había tomado la decisión de dividir la diócesis, de Cuba, en dos, de acuerdo con una Real Cédula: una fue la de Santiago de Cuba, la única que existía hasta el momento, y la otra la diócesis de La Habana. A partir de ese momento, Felipe José de Trespalacios y Verdeja, primer obispo de esta nueva diócesis a partir de 1789, y sus sucesores, fueron quienes hicieron las transformaciones necesarias en el edificio para llegar a lo que es hoy la actual Catedral, que se erigió bajo la advocación de la Virgen María de la Concepción Inmaculada. Un edificio barroco, con tres naves y ocho capillas laterales y piso de mármol blanco y negro.

                                                    



En el interior de la Catedral, que actualmente lleva el nombre de San Cristóbal de la Habana, se encuentran varias tumbas de obispos  y personajes ilustres de la ciudad y, hasta la independencia de Cuba, también hubo allí un monumento funerario dedicado a Cristóbal Colón.

Existen otros edificios importantes en las cercanías de la Catedral que hacen de esta zona un conjunto arquitectónico que muestra cómo se convirtió, lo que inicialmente, en siglos anteriores, era una ciénaga, así se conocía a la plaza, de la Ciénaga , en el área más importante de la Habana a partir del siglo XVIII:

Así, La Casa de Don Luis Chacón, la del Conde de Casa Bayona, El Palacio del Marqués de Aguas Claras, que cuenta con unas arcadas muy interesantes, el Palacio del Conde de Casa Lombillo, La Casa del Marqués de Arcos…Todos estos edificios, a la desaparición de sus dueños, han sido utilizados como museos, liceos y sede de diversos departamentos administrativos.

Otras plazas próximas, como la Plaza de Armas la más antigua y lugar donde se fundó la “Villa de San Cristóbal de La Habana—,  la Plaza Vieja, la de San Francisco de Asís…, lugares como el Templete: edificación que simula, en estilo neoclásico, un templo grecorromano construido en 1828 para conmemorar la fundación de la ciudad, y donde hay plantada una ceiba para recordar el árbol bajo el cual se celebró la primera misa en La Habana.

Frente al Templete se encuentra el Palacio de los Capitanes Generales, donde vivieron más de 60 gobernadores a lo largo de su historia. En su patio central hay una estatua de Cristóbal Colón… En la Habana Vieja, se encuentra, concentrada, gran parte de la historia de la colonización española en América…

Mi siguiente visita fue a la fortaleza de “Los Tres Reyes Magos del Morro, situado a la entrada de la Bahía de La Habana y que, junto a la de La Punta, fueron las más importantes defensas de la ciudad, hasta que, en 1762, que tomada por los británicos y, con  ella, la ciudad. Después de su recuperación por la Corona española,    tras ser canjeada, junto con Manila, que también había sido perdida en la misma guerra, por las Floridas , la Corona española construyó, a finales del siglo XVIII, la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, para asegurar mejor la defensa de la ciudad.

Dentro de esta fortaleza se encuentra situado el Faro del Morro, el más antiguo de América y un emblema de Cuba; unos años después de mi visita, en 2008, fue hermanado con el de Hércules.

El Castillo y la fortaleza son construcciones muy interesantes, ejemplos de la arquitectura defensiva desarrollada en la época. Se mantienen los cañones y baterías de aquel momento que muestran lo importante que era el mantenimiento de la seguridad de la ciudad ante los ataques de piratas y corsarios. Con la rememoración de toda esta historia, de la que España había sido protagonista durante siglos, volví a descansar al hotel.

                                                    



sábado, 8 de enero de 2022

CUBA - LA HABANA VIII

Desde el autobús nos mostraron algunos de los hoteles turísticos más modernos construidos últimamente, casi todos de cadenas españolas, para finalizar en la Plaza de La Revolución, y mostrarnos el monumento a José Martí, mítico héroe de la independencia de Cuba y la imagen, en piedra, del “Che” Guevara. En ese año, todavía no había sido levantada la de Camilo Cienfuegos, La plaza era enorme y, en aquel momento, absolutamente vacía, pero debía de ser un espectáculo llena de gente aplaudiendo a Fidel durante uno de sus interminables discursos. Es curioso, pero la guía no nos informó de que aquella plaza había sido construida en tiempos del gobierno de Batista. Con esto, terminó el largo día de excursión y el autobús nos dejó en el hotel.

Con todo, el día me tenía reservada una sorpresa inesperada. Tras ducharme y tomar la cena, decidí descansar del largo día relajándome en una terraza en los jardines del hotel. La noche era agradable y me “repantingué” en un sillón de madera de bambú a dejar pasar el tiempo mientras rememoraba las experiencias del día.

En un cierto momento empecé a escuchar un “chis”, “chis”... Tardé en darme cuenta de que esos sonidos iban dirigidos a mí; en la obscuridad en la que estaba el lugar me costó trabajo localizar a la autora de aquellas señales.

Pude percibir la silueta de una mujer, sentada en otra mesa, a unos  tres metros de mí y que parecía querer decirme algo, me levanté de mi sillón y me acerqué a ella. Solo quería preguntarme la hora, bueno, eso solo era el pretexto para entablar conversación y, más tarde, ofrecerme sus “servicios”.

Era una chica, joven, pero no una niña, bajita, algo regordeta y muy agradable en el trato. Todo su interés era sacarme del hotel, decía que no podía subir a las habitaciones, que eso estaba muy vigilado y que había habido casos en que la policía había detenido a algunas chicas a la salida de la habitación y, además, les habían quitado el dinero obtenido por su “trabajo”.

Evidentemente, yo no tenía ninguna intención de salir del hotel y seguí dándole “carrete” charlando con ella mientras paseábamos por los jardines, lo que me proporcionó alguna información. Me contó que hacía algún tiempo que había intentado salir de Cuba durante la llamada “crisis de los balseros” habiéndolo intentado dos veces sin conseguirlo, que lo que hacía no era prostitución, que lo hacía por necesidad, que no había otros medios de vida en Cuba…En cierto momento me contó un chiste que debía correr por las calles...

        Dos cubanos hablaban de su mala situación y trataban de encontrar soluciones:

Óyeme chico, yo me voy a ir mañana delante de la casa de Raúl y me voy a poner a comer hierba. A ver si se le ablanda el corazón.

Así lo hizo a la mañana siguiente; Cuando Raúl lo vio, llamó a su asistente y le dijo:

— Ahora mismo, sales y le dices a ese cubano que entre a casa, no podemos consentir que un héroe de la Revolución esté comiendo hierba —.

Al día siguiente, le contó a su amigo su experiencia.

— Oye chico, no quieras ver lo bien que se portó Raúl conmigo. Mando a su asistente a que me invitara a entrar en la casa y me ofrecieron una comida extraordinaria. Había de todo: carne de cerdo, de pollo, verduras, frutas de todas clases… No voy a necesitar comer más en una semana.  Incluso me dijo que me iba a “enchufar” en un ministerio —.

Animado por la experiencia de su amigo, él decidió ir a hacer lo mismo delante de la casa de Fidel, y así lo hizo al día siguiente:

Cuando Fidel lo vio comiendo hierba delante de su casa, llamó a su asistente y le dijo:

Oye chico, ponle ahora mismo un seguimiento a ese hombre, porque si no le pasa nada, ya tenemos resuelto el problema de la alimentación.

Este, supongo, era el sentimiento de una buena parte de la ciudadanía cubana respecto de su líder...

En cierto momento invité a la chica a tomar un mojito en la cafetería próxima a los jardines que, afortunadamente, a esa hora, estaba vacía; cuando entramos, al camarero casi se le saltan los ojos de las órbitas cuando vio a la chica que me acompañaba.  Desde luego, le era bien conocida.

— ¿Pero chica, que es lo que tú estás haciendo aquí, cómo has entrado?, Le dijo

Ella no hizo ningún comentario ni aspaviento. El camarero nos sirvió los mojitos, y mientras los tomábamos, de reojo, no le quitó la vista de encima a la chica.

He de reconocer que el mojito me pareció bastante inferior al que me había tomado la tarde anterior en La Bodeguita pero, en todo caso, la reacción del camarero me había puesto más en guardia respecto de la chica que me acompañaba.

Cuando volvimos a salir al jardín había ablandado su exigencia de salir del hotel e ir a la casa donde debía acostumbrar a realizar sus servicios, y estaba dispuesta a correr el riesgo de subir a la habitación del hotel; le dije que estaba muy cansado y, a la puerta del hotel, le di algún dólar para que tomara un  taxi y no perdiera toda la noche...

                            



miércoles, 5 de enero de 2022

Navidad 2021

 ¡Ha llegado la Navidad!

Como todos los años, aunque, no sé porque, siempre nos pilla por sorpresa. Se nos pasa el año, y la vida, sin darnos cuenta y, de pronto, aquí la tenemos.

Este año, además, la sorpresa ha sido mayúscula. Estábamos tan confiados, convencidos por la propaganda oficial, de que, casi todos vacunados, se podría celebrar como antes…

¿Cómo antes de qué? De la Pandemia claro, de la aparición del maldito bicho. Ni siquiera habíamos tenido que oír la famosa frase: ¡Hay que salvar la Navidad! Este año no había nada que salvar.

En pocos días, todo se ha ido al traste y, otra vez, ante la aparición de un nuevo apellido para el bicho, Omicron, el manto del miedo nos ha envuelto y volvemos a   desconfiar de todo lo que nos rodea.

Que diferencia con las que recuerdo de niño. Entonces solo se hablaba de la “gripe”. La maldita gripe que, con menos alharacas que la actual Covid, se llevó a mi padre en febrero del 51; pero antes de eso…

Los niños éramos felices con la Navidad. En un mundo, mi barrio, en el que todo era escasez en el día a día, la llegada de la Navidad parecía como llegar al mundo de Jauja. Gente venida de los pueblos de alrededor de Madrid traía a los mercadillos improvisados en calles y plazas: pavos, pollos, bollos y otros tipos de golosinas… Los pavos eran como bichos llegados de otro planeta, con su rojo moco colgando y sus andares como de señorón…Los pollos eran más plebeyos y constituían el manjar más apreciado en las casas humildes, en las que solo aparecían en estas fechas. Los más apreciados eran los llamados “capones”. En realidad, yo no sabía lo que significaba la palabra. Pobres bichos…

Los puestos de las habituales chucherías, y otros habilitados exprofeso durante las fiestas, se llenaban de artilugios llenos de colorines que nos encantaban a los chavales: zambombas, trompetas, panderetas de todos los tamaños; todos diseñados para hacer el mayor ruido posible. Yo volvía locos a mis padres para que me comprasen algunos de esos trastos que, generalmente, no duraban enteros más allá de unas pocas horas.

También aparecían otros objetos que solo lo hacían en esas fechas: las figuritas para el Belén. Generalmente de mala calidad, de barro pintado con poco arte que se rompían al menor roce. Yo también pedía que me comprasen alguna, en Navidad se podía pedir de todo. En cualquier caso, el mercadillo más conocido en Madrid para comprar todos estos objetos era el de la Plaza Mayor. Allí, todo era estupendo, bonito y de buena calidad. Sobre todo, las figuritas para el Belén.

Otro cambio que se operaba en el barrio en estas fechas, era en la tienda de muebles de Mariano. Como por magia, los muebles desaparecían de los escaparates y eran substituidos por los más maravillosos juguetes que eran convertidos por los chavales en objetos de deseo con los que llenábamos la carta a los Reyes Magos que, casi siempre, hacían oídos sordos a tales peticiones. Demasiadas cosas para las posibilidades de la gente que malvivía en el barrio.

En mi casa, la cena de la nochebuena era algo diferente a las de otras casas. Mi padre tenía una tienda de ultramarinos que, en esos días, se llenaba de gente comprando de manera compulsiva hasta la última hora. Las botellas de licores y los turrones desaparecían de los estantes que se quedaban desnudos.  Ese ajetreo hacia que mis padres llegasen rendidos a casa y sin muchas ganas de fiesta. Una cena ligerita y a dormir…

Mañana sería otro día, el de Navidad. Esa comida ya era otra cosa...