martes, 10 de mayo de 2022

domingo, 20 de marzo de 2022

¿Ayudando a Murphy?

Ya sabemos que, de acuerdo con sus leyes, si algo puede salir mal, saldrá; o que, si cae al suelo una tostada con mantequilla, caerá del lado de la mantequilla. Es inevitable, pero parece que, en ocasiones, hacemos todo lo posible para ayudar a que Murphy se salga con  la suya.

Ya llevamos unos meses que salen muchas cosas mal: La Pandemia que nos lleva atormentando hace ya dos años largos... y cuando parece que ya va decayendo, aparecen otros obstáculos poniendo dificultades a la recuperación económica.

Falta de materias primas, dificultades de transporte que entorpecen la logística, aumento de la inflación, subida en los costes de la energía con la consiguiente subida de la electricidad, que complica la economía de los hogares y la competitividad de las empresas... y para terminar de completar el panorama, la maldita invasión del zar Putin a Ucrania que ha multiplicado los males anteriores y, lo que es peor, esta ocasionando un número indeterminado de muertos (digo indeterminado porque hay un enorme interés, sobre todo por parte de Rusia, en que lo sepamos) cientos de miles de refugiados, un país en camino de una enorme destrucción que va a costar muchísimo tiempo recuperar (ni siquiera sabemos cuanto va a durar todavía la invasión) Todo esto está causando un desorden en la economía mundial que, como digo, complica mucho más los males mencionados anteriormente.

Centrando el tema en nuestro país, los problemas anteriores están creando otros como consecuencia: Los precios de la gasolina y del gasoil están afectando a todos los sectores y, en particular, a transportistas, sector de la pesca y a las industrias de consumo intensivo de electricidad, además de a las familias de menor capacidad económica. Ya muchos pesqueros no salen a faenar, un grupo importante de transportistas están en huelga y algunas industrias han parado porque no les compensa el precio al que obtienen su producción. El aumento del precio de piensos y fitosanitarios está arruinando a los agricultores y ganaderos que, además, sufren la huelga de los transportistas que no están recogiendo, ni distribuyendo sus productos y se está tirando toneladas de leche y de pescado por la falta de recogida. Hoy mismo han habido manifestaciones en Madrid por esos motivos. LA TORMENTA PERFECTA.

A todo esto, veníamos presumiendo de que a España le iba a afectar menos la falta de gas, porque nuestro principal proveedor de este elemento no era Rusia, sino Argelia; pero, hace dos días ha saltado una noticia, llegada de Marruecos, según la cual, nuestro Presidente Sanchez ha comunicado al gobierno de ese país el cambio de política de España respecto de nuestra antigua colonia del Sahara, que hasta el momento, apoyaba la celebración de un referendum en la zona, patrocinado y promovido por Naciones Unidas, para resolver el conflicto creado por la invasión de ese territorio por Marruecos en lo se llamó "La Marcha Verde", para, por el contrario, apoyar la propuesta de Marruecos de convertir ese territorio en una provincia autónoma dentro de Marruecos.

Ya hace años que pienso que el referendum no se celebrará nunca. Marruecos nunca lo va a admitir y más, con el apoyo que tiene, en ese sentido, de los EE.UU. que, supongo, ven un peligro en que un gobierno débil en esa región, yo tengo mis dudas de que la República Saharaui tenga viabilidad como nación independiente, pueda propiciar la entrada del islamismo radical en la zona. 

Esto pone en evidencia la falta de autoridad de la ONU para imponer sus resoluciones cuando hay países poderosos que se opongan a ellas. Véanse lo poco que importan las situaciones de saharauis o palestinos, que se mueren por inanición, esperando soluciones a sus problemas,

De acuerdo con esto, puede que la propuesta sea la más razonable y viable, pero, lo que es inadmisible, es que, de esta decisión, nos enteremos porque Marruecos haga pública la carta de nuestro presidente que, al parecer, no había comunicado a nadie; ni a otros partidos, bien sea de la oposición, o bien sean de los que apoyan al gobierno. Es más, creo que debería una decisión de ese calibre, debería de ser debatida en el congreso de los diputados y, por supuesto, ser comunicada a Argelia que, a pesar de la declaración que hizo el Ministro de Exteriores, obligado por las circunstancias (Menudo Marrón) las ha desmentido. Desde luego, no parece el momento más oportuno para tomar esa decisión

Desde que tengo uso de razón, he considerado que ese ministerio, a pesar de que debería ser de los más importantes, en España ha sido absolutamente irrelevante. Todavía recuerdo que, con motivo de la mencionada "Marcha Verde", con España prácticamente sin  gobierno (Franco estaba expirando) a quien se envió a "negociar" con Hasan II, no fue al Ministro de Exteriores, creo que a la sazón era Cortina Mauri; fue a José Solis Ruiz, con el pretexto de su "amistad personal " con el Rey de Marruecos. Que decir de la invasión del islote de Perejil por Marruecos, cuando, para resolver la situación, hubo que recurrir a los oficios del Secretario de Estado de los EE.UU. (sin comentarios)

Para terminar este largo escrito, solo hace falta ver el comienzo de las consecuencias de este proceso: Argelia desmiente las declaraciones de nuestro ministro de exteriores, diciendo que a ellos no se les había comunicado la decisión y retirando a su embajador en España y Marruecos anuncia la vuelta de su embajadora a Madrid. No puede haber un ejemplo mayor de claudicación, salvo que en los próximos días nos aclaren cosas que no sabemos, y con la duda de que pasará con los suministros de gas de Argelia a España.

                                                



 

domingo, 13 de marzo de 2022

UCRANIA II

Como preveía al final del comentario anterior, la invasión de Ucrania por el zar Putin se está alargando en el tiempo. Para los rusos, la invasión no está siendo un paseo militar, el pueblo ucraniano no los recibe con flores y vítores, como a liberadores, cosa que, al parecer, pensaban y como Putin pretendía hacerles creer. Al contrario, su resistencia está siendo muy dura, lo que está provocando que las ciudades y sus habitantes, estén siendo tratados como objetivos militares. 

Las organizaciones de ayuda humanitaria ya hablan de más de 2.600.000 refugiados que, huyendo de la guerra, están siendo acogidos en diferentes países de Europa; en esta ocasión, afortunadamente, sin los aspavientos que otras olas de refugiados habían provocado, muy al contrario, Europa está dando un ejemplo de solidaridad encomiable.

Otros temas serán las consecuencias económicas y geopolíticas que este conflicto vayan a producir y que, al menos, las económicas, ya se están produciendo.

En Rusia es evidente que las sanciones a las que está siendo sometido este país van a hacer más difícil la vida al pueblo ruso. No sé hasta que punto, a la oligarquía y al gobierno. Dependerá del tiempo que esa situación dure y del aguante de la población. Sería de desear que la situación propiciase un cambio en el gobierno del país.

En Europa se está poniendo en evidencia algo que ya sabíamos, pero que nos negábamos a aceptar: Nuestra dependencia en materia energética. Algo inevitable ya que la naturaleza ha puesto esas fuentes en áreas que nos son  de nuestra influencia y, buena parte de ellas en Rusia, precisamente.

Otras dependencias, impuestas por el proceso de globalización, que nos había hecho abandonar algunas áreas industriales, bajo pretexto de que era más barato hacer esos procesos fuera de nuestras fronteras (caso de la fabricación de chips y de otras muchas) 

Cambiar estas situaciones no es un proceso que se pueda hacer de un día para otro, y tenemos que estar dispuestos a sufrir penurias durante mucho tiempo para superar esa situación. Esta va a ser una guerra muy larga, que, si algo bueno tiene que tener, será la aceleración de la transición energética hacia la descarbonización que nos permita ser más independientes en  materia energética y, también, en términos industriales, militares y de investigación. Esperemos que la UE tenga la unión y la fuerza que parece estar mostrando últimamente para llevar adelante ese proyecto.

En cuanto a los cambios en la geopolítica, los iremos viendo con el tiempo y no se producirán solo en Europa, lo serán en todo el mundo.





domingo, 27 de febrero de 2022

UCRANIA

Al fin y después de muchas dilaciones, intentos de conversaciones para evitarlo y múltiples mentiras por parte del zar Putin, Rusia ha invadido Ucrania.

Yo tenía alguna esperanza de que el hecho no llegara a producirse. Veía muchas similitudes con la situación creada en 1962 con la llamada "Crisis de los misiles" en Cuba. Los EE.UU. descubrieron la existencia de baterías de misiles instalados en Cuba por los soviéticos y apuntando a los EE.UU y, naturalmente, no podían permitirlo. Se creó una situación de gran tensión, que estuvo a punto de provocar una tercera guerra mundial. Afortunadamente, el sentido común y la diplomacia se impusieron y los mandatarios de los EE.UU. y la U.R.S.S., a la sazón Kennedy y Kruchef llegaron a un acuerdo: La U.R.S.S. retiraría sus misiles de Cuba y los EE.UU. se comprometían a no invadir Cuba y a retirar las baterías de misiles que tenían instalados en Turquía e Italia apuntando hacia la U.R.S.S.

Ahora, la situación me parecía similar: Rusia no puede admitir la presencia de bases de la OTAN en sus fronteras, algo posible, ya que el gobierno ucraniano está solicitando la incorporación a dicha organización, y el zar Putin está presionando a Ucrania, y a toda Europa, para que eso no suceda. Yo pensaba que la solución podría haber sido similar a la que se dio en aquella ocasión: Rusia se comprometía a no invadir Ucrania y la OTAN a no incorporar a dicho país a su organización. Está claro que los objetivos de Putin van mucho más allá.

Ucrania se  convirtió en país independiente en 1991 cuando se desmembró y desapareció la antigua U.R.S.S., de la que Ucrania formaba parte como una República Socialista más dentro de ella. En realidad, antes de eso, era una región dividida entre Polonia y Rusia, siempre luchando por su independencia de ambos, pero divida en dos areas con intereses e ideologías diferentes.

Parece que, aunque no haya un compromiso escrito, se prometió a Gorvachof, ante la desaparición de la U.R.S.S., que la OTAN no incorporaría a la organización a los países orientales europeos que, hasta ese momento, habían estado bajo la regla soviética, cosa que, evidentemente, no se ha respetado, y Putin siente esa amenaza más cercana.

En algún momento, después de la independencia de Ucrania, el gobierno fue pro-ruso, en 2013 con Viktor Ynukóvich, que rechazó un acuerdo de asociación con la U.E.  para estrechar relaciones con dicha Federación, lo que tranquilizaba a Putin.

En todo caso, la situación provocó manifestaciones y revueltas que acabaron con ese gobierno huido a la Federación de Rusia, aunque la inestabilidad creada fue aprovechada por Rusia para invadir y anexionarse la Península de Crimea, establecer una base naval en el Mar Negro y asegurarse así su salida al Mediterráneo. Al mismo tiempo, dar apoyo a las áreas pro-rusas del este del país: Lugansk, Donest, Odesa..., lo que, desde entonces, mantiene una situación de guerra soterrada de estos territorios con el gobierno de Kiev. 

En la situación actual, la invasión de Ucrania ha estado precedida del reconocimiento de la independencia de estas áreas por Rusia y ha sido uno de los pretextos para la misma. La pregunta es      ¿ Cual es el objetivo final de Putin con esta invasión? ¿Imponer un gobierno pro-ruso similar al de Bielorrusia? ¿Mantener la ocupación rusa indefinidamente en Ucrania? En todo caso, y viendo la actitud de los ucranianos, el tiempo no va a jugar a favor de Putin. Incluso parece que la invasión va más lenta de lo que parecía en un principio y que los países europeos y los EE.UU. están enviando material militar de ayuda al gobierno de Kiev, lo que parecería indicar que el conflicto no tendría un final rápido... Si fuera así, el tiempo jugaría contra Putin, pero... Es imposible fiarse de un individuo así, y ya hemos oído sus amenazas ante la posibilidad de que países cono Finlandia o Suecia pudiesen entrar a formar parte de la organización OTAN...

Lo que es evidente, es que esta situación no va a favorecer a nadie y que, todos, vamos a sufrir las consecuencias: Subida impredecible del precio de las energías, desabastecimientos varios, problemas con refugiados, inflación, desconfianza entre países, sanciones mutuas,  riesgo de guerra fría o caliente, desvío de recursos para otros problemas como la pandemia, el hambre...

Al principio del curso, comenté que se avecinaba un invierno muy frío, por el precio de la energía, pero se ha calentado demasiado.


                                                    





viernes, 25 de febrero de 2022

CUBA - ÚLTIMA ENTREGA

 

Había tenido mucha suerte con el tiempo que había podido disfrutar hasta el momento. Todos los días soleados, ni una sola amenaza de lluvia…Eso era muy raro en el Caribe en el mes de mayo, cuando ya empieza la temporada de lluvias. La buena racha se rompió, justo, el último día.

Amaneció tormentoso, con chaparrones intermitentes que hacían imposible la permanencia en la playa. Como no había recibido ninguna noticia de la hora en la que pasarían a recogerme, en cuanto terminé de desayunar dejé el equipaje hecho para estar preparado para la partida, además tenía que dejar libre la habitación.

Los días de salida de un hotel se me hacen tremendamente incomodos. Sobre todo, cuando el medio de transporte no depende de mí y tengo que esperarlo sin poder hacer uso de las pertenencias ya empaquetadas y almacenadas en una especie de almacén con otros muchos equipajes; el tiempo se me hace interminable, y más en este caso que, como ya he dicho, no tenía ninguna referencia de la hora de recogida. Suponía que sería por la tarde, porque el avión salía del aeropuerto de La Habana a primera hora de la noche, pero era eso, una suposición.

Traté de entretenerme con las actividades que los monitores de animación intentaban, dentro del hotel, claro, la lluvia no permitía otra cosa. Llegó la hora de la comida y yo seguía sin tener ninguna noticia.

Mi nerviosismo seguía creciendo, y más, cuando por la tarde empezaron a llegar al hotel autobuses de diferentes agencias para llevar pasajeros a La Habana. A cada uno que llegaba le preguntaba si tenía mi nombre. La respuesta era siempre negativa.

De tiempo en tiempo pasaba por la recepción del hotel a ver si habían recibido alguna nota sobre cuando pasaría alguien a recogerme. Nadie sabía nada, seguía lloviendo, seguían llegando  autobuses de agencias a recoger pasajeros para La Habana, pero en ninguna de las listas que llevaban estaba mi nombre. Empezaba a pensar que me iba a quedar en Cuba.

Ya anochecía, y gracias a las nubes de tormenta, más temprano que el resto de los días, cuando apareció por el hotel un cubano bastante gordo preguntando por mí. Era el chofer que me iba a llevar al aeropuerto, en un coche Hyundai de los que había comprado el gobierno cubano para utilizarlos como taxis. Por fin me pude relajar un poco.

No demasiado, cuando nos metimos en la carretera, ya noche cerrada, no había ni una sola luz que la iluminase, no entendía como el chofer no se perdía en aquella obscuridad, posiblemente no tenía otra carretera alternativa que le pudiese equivocar en su trayecto para llegar al aeropuerto. El chofer me iba hablando de cosas intrascendentes a las que yo no ponía mucha atención, cuando, de pronto, me sorprendió con una pregunta que me sacó de mis cavilaciones.

¿Le importa que haga una paradita?, tengo que dar un recado a unos familiares míos que viven en la ruta —.

Me dieron ganas de decirle que no quería paraditas, que estaba harto de día y que lo que quería era llegar cuanto antes al aeropuerto…No le dije nada de esto, paramos un momento, frente a una casita en la que vivía una familia, que conocí porque me baje del coche con el conductor, por no perderlo de vista; les dio su recado, y tras mantener unos  minutos de charla con ellos, reanudamos el viaje al aeropuerto. 

En el camino, me contó algo que, no sé porque, no me sorprendió.

Aquí, en estas casas en el campo, fuera de las ciudades, casi todo el mundo se ha fabricado antenas de TV. para poder captar las emisiones de las cadenas de los EE.UU, y poderse enterar de las noticias que dan desde allí.

Estaba claro que, en este país, cada cual se buscaba las mañas para, de cualquier manera posible, poder sobrevivir. La imaginación no tiene límites.

Por fin llegamos al aeropuerto. La humedad y el calor creaban una atmosfera muy pesada. Una vez pasada la aduana, me dio tiempo de comprar una botella de ron en el pobre y desabastecido Duty free y entré en el autobús que, abarrotado, nos llevó hacia el avión. Dentro hacía un bochorno y una humedad que era aún más insoportable, mientras, fuera, diluviaba. Para acabar de hacer inaguantable el trayecto, tuvimos que esperar un rato en aquella atmósfera irrespirable, antes de poder subir la escalerilla del avión sin ponernos como una sopa. Al fin, conseguimos entrar en el avión, que nos esperaba con el aire acondicionado a tope.

En el autobús siguiente, llegó el que sería mi compañero de viaje, al que tuve que dejar  pasar a su asiento junto a la ventanilla. Como siempre en viajes largos, había pedido asiento de pasillo.

Mi vecino de asiento era español de los que cumplían el estereotipo: relativamente joven, bajito, gordo y medio calvo. Llegó resoplando, y en cuanto se sentó, le faltó tiempo para contarme  que, cada tres meses, hacia un viaje de una semana a Cuba para  ¡FOLLAR¡ ¡Un auténtico cerdo!

Dicho esto, debía de estar tan agotado por tanto esfuerzo, que se quedó dormido;  resoplando, tal y  como había llegado.

En cuanto el avión despegó, la temperatura del aire acondicionado se puso inaguantable, tuve que pedir una manta para protegerme del frío. Mi compañero de viaje, ni se enteró, siguió resoplando durante todo el viaje y no despertó, eso sí, aterido de frío y estornudando como un poseso, hasta que el avión aterrizó en Madrid.



 

sábado, 19 de febrero de 2022

CUBA- VARADERO IV

 

Terminada la mañana, después de comer, me fui al muelle del que debía de salir el barco. En esta ocasión se trataba de una embarcación a motor. La línea era más moderna que el del otro día, pero resultó ser más incómodo. Había menos espacio y, si intentabas bajar las escalerillas para protegerte del sol en el interior del barco, un olor, más bien desagradable, te invitaba a salir al exterior. Creo que no se esmeraban mucho en la limpieza interior del barco.

Ya en alta mar, fuimos a una zona de pequeños islotes que, nos dijeron, eran el lugar de Cuba más cercano a la Florida y, aunque parecían estar abandonados, mostraban  algunas fortificaciones. En muchos de ellos se veían nidos de ametralladoras. Según nos dijeron, después de la fracasada invasión de Bahía Cochinos, el gobierno cubano había fortificado estos islotes para protegerse de otro posible ataque.

Cuando abandonamos este lugar, nos dirigimos a un espacio absolutamente abierto, con un fondo de arena blanquísima que se podía percibir claramente gracias a la transparencia del agua. El patrón del barco nos dijo que en aquel lugar se podían coger gran cantidad de langostas y que, a los voluntarios que se prestasen a ello, se les proveería de útiles para poder hacerlo. Rápidamente se ofrecieron varios voluntarios que se tiraron al agua para conseguir las presas, provistos de gafas submarinas y ganchos.

En todo caso, algunos miembros de la tripulación también bajaron, no sé si decir a pescar, para después, organizar una merienda en el barco con las presas capturadas.

Las langostas no se veían a simple vista; se encontraban escondidas bajo las piedras cubiertas con una costra de vida marina, que, de trecho en trecho, jalonaban aquel fondo arenoso. Los pescadores, con los ganchos de los que iban provistos, levantaban las piedras y, en muchos de los casos, encontraban el botín. En no más de una hora, habían cogido más langostas de lo que yo hubiera podido suponer. Un par de cubos llenos con las langostas recogidas. Todo el mundo se fotografió con algunas, incluso yo, que no había sido de los voluntarios que se tiraron al agua, me fotografié con dos. Una en cada mano.

El paso siguiente fue la subasta. El que quisiera comer langosta, tenía que pagarla. No soy un entusiasta del marisco, pero no me pude contener y compré una mediana. El tripulante que oficiaba como cocinero del barco las habría por la mitad de un hachazo, y las ponía en una plancha. Creo que no quedó nadie sin probar las langostas.

Como dije, no soy un entusiasta ni, en consecuencia, un experto en mariscos, mi langosta me pareció bastante insípida, Creo que, dada la calidad y temperatura del agua, no podía compararse con las del Cantábrico. En todo caso, la experiencia fue buena y el ambiente con la gente en el barco, muy agradable. Volvimos a Varadero con el crepúsculo tiñendo de un color anaranjado el cielo caribeño que, parecía poner una nota de melancolía en el inmediato fin de las vacaciones en Cuba que, al día siguiente, terminaban. La tarde había valido la pena.

                                                        



sábado, 12 de febrero de 2022

CUBA - VARADERO III

 

El día siguiente, después de salir del hotel, fui a dar una vuelta por el entorno y ver lo que me fuese posible sobre el estado de construcción del campo de golf. Enseguida pude  constatar que la temperatura era muy alta y el alto grado de humedad la convertía en insufrible, visto lo cual, decidí volver al hotel con el propósito de pasear por el jardín y descansar en la playa que, además, era privada. Aquel trozo de playa, ante el hotel, era para uso exclusivo de los clientes del mismo.

Lo primero que me sorprendió, era la calidad y la temperatura de la “arena” en la playa. A pesar de la altísima temperatura ambiente, estaba fría, no quemaba, y la textura también era diferente de las que había conocido hasta entonces. Alguien me informó de que, en realidad, no era arena. Eran partículas muy finas de conchas de moluscos que el paso de los siglos había ido triturando y almacenado en aquel lugar. A la sombra de una palmera de la playa, pasé un día feliz. La temperatura del agua en el Caribe está a mi medida, aunque, para otras personas, sea como meterse en una sopa.

Después de una buena siesta volví, como había prometido, a visitar la galería. La cuidadora/comercial de la misma, tan amable como el día anterior, siguió haciendo alabanzas sobre Manuel Hernández y su desarrollo como artista multidisciplinar. En todo caso yo ya había tomado mi decisión al respecto y, viendo el precio de las pinturas y las dificultades para trasportarlas a España, había decidido comprar algo que fuese más manejable: un plato de cerámica de Manuel, fácil de colocar entre la ropa en la maleta y que no “cantaría” en el paso por la aduana.

Una vez cerrado el trato, la conversación con ella derivó hacia la situación en Cuba. Celia, ese era su nombre, me dijo:

Yo sé que la situación no es buena. Desde que los soviéticos abandonaron la isla todo se complicó mucho y, de manera súbita, faltaron muchos artículos básicos y se provocó una situación de hambre, no estábamos preparados para esa situación, que se agravó con el bloqueo americano, pero no puedo aprobar lo que mucha gente hizo, en particular las mujeres y las chicas jóvenes que se prostituyeron, y aún lo hacen, por una pastilla de jabón, unas medias o cualquiera de los artículos que faltan aquí.

Después de una corta pausa, prosiguió:

Puede que Fidel no haya traído a Cuba lo que, en un principio, nos hizo creer, pero yo tengo mucho miedo a lo que pueda pasar a mis hijos si cambia el régimen. Fuera de Cuba, en el mundo capitalista, hay muchos peligros: la droga está matando a muchos jóvenes en los EE.UU. y muchos otros países accidentales y yo no quiero eso para mis hijos…Por otra parte, tampoco estoy de acuerdo con lo que pasa aquí, en Varadero; el hecho de que un lugar como este no pueda ser disfrutado por los cubanos, que tengan prohibida la entrada, salvo para quien tenga aquí su sitio de trabajo… Es todo muy complicado.

Estaba claro que Celia era una mujer con unos criterios éticos bastante claros, que trataba de ser muy neutral con la situación aunque, en parte, era evidente que también estaba siendo influenciada por la propaganda del Régimen Castrista.

Me despedí de ella deseándole suerte en lo personal y que la situación en el país se resolviese de la mejor manera posible, cosa que me agradeció. Pienso, mientras escribo estos recuerdos, que veinticinco años más tarde y después de la desaparición de los hermanos Castro del gobierno de la isla, cada uno por diferentes razones, la situación política y social apenas ha cambiado. Mejor decir, en nada ha cambiado. Durante el gobierno de Obama en los EE.UU., los términos del bloqueo se relajaron, se abrió la puerta a que los estadounidenses pudiesen viajar a Cuba y tuvimos la impresión de que la situación podría mejorar en la isla, pero la presión de los cubanos de Miami y la llegada de Trump a la presidencia de los EE.UU., provocó que el bloqueo se hiciese más duro y la reacción del gobierno cubano, también. Creo, que todo ha quedado peor que antes.

Como la excursión por el mar que había contratado se desarrollaría por la tarde, la mañana la pasé de nuevo en la playa, disfrutando de las actividades que los monitores organizaban para los huéspedes del hotel: diferentes deportes, bailes, juegos…todos amenizados con música caribeña que hicieron que la mañana pasase en un suspiro. La gente que viene a estos lugares siempre está dispuesta a pasarlo bien y se apuntan a todo aquello que, con el cambio de ambiente, les haga olvidar las rutinas diarias y les facilite derrochar energía.