viernes, 28 de agosto de 2026

En busca del paraiso perdido

 

Los acontecimientos se suceden, a veces sorpresivamente, y a veces lo hacen como la confirmación de una muerte anunciada. En una u otra forma la inquietud invade a nuestras sociedades ante cada acontecimiento, dando la sensación de que nada está bajo control. Por otro lado, como ya he dicho en otras ocasiones, pienso que, en este mundo, nada sucede por casualidad; que las cosas pasan porque se han creado las condiciones para que puedan suceder. La pregunta sería ¿Esas condiciones se han creado inconscientemente, o no?

Yo creo poco en las casualidades, por lo que considero que, la mayoría de ellas están creadas por los intereses de "alguienes" que tienen el poder suficiente para crearlas, y piensan sacar provecho de esas situaciones, generalmente económico o de incremento de poder. 

En este momento de la historia, hay una serie de problemas para los que parece no haber solución: Conflictos bélicos, emigraciones descontroladas, desigualdades sociales crecientes, problemas de vivienda, fuegos forestales cada vez de mayor magnitud, inundaciones incontenibles, accidentes de todo tipo, hambrunas en lugares concretos, cuando en otros sobran alimentos...

Considerando estos problemas uno por uno, ninguno parece irresoluble. Todos ellos tendrían solución si los atacásemos con la voluntad de resolverlos con la prioridad y la lealtad debidas, pero claro, para ello habría que saltar por encima de los intereses de los que, en cada caso, han creado las condiciones que, a su vez, han provocado el problema,

Empezando por los conflictos bélicos que, en general, son originados por las ansias de poder de dirigentes ególatras que quieren imponer su voluntad sobre su propio pueblo, o sobre otros, para conseguir territorios o recursos con diversos pretextos: Recordar los que se dieron para la Primera guerra del Golfo (Irak) y cualquiera de los actuales: EE.UU.-Irán, Palestino-israelí. Líbano, ruso-ucraniano y otros varios endémicos en África... 

¿Se podrían evaluar los recursos que se liberarían si todos estos conflictos se resolviesen diplomáticamente si los respectivos dirigentes tomasen esa decisión? ¿Cuántos del resto de problemas se podrían resolver con esos recursos? Pero, claro, eso sería a costa de perder los beneficios obtenidos por quienes han creado esas situaciones. Como ya he dicho en otras ocasiones, si, en este momento, el ser más malvado que pudiésemos imaginar cometiese la barbaridad mayor que podamos pensar, la mitad del mundo lo aplaudiría. A ese extremo hemos llegado y, en esta situación será imposible solucionar ningún problema. Los autócratas que rigen el mundo actual, ya se han encargado de dinamitar las instituciones que se habían creado para conseguir arreglar los conflictos de manera pacífica y que, mal o bien, estaban intentándolo. El ejemplo más evidente es la ONU. Institución que está siendo ninguneada por los autócratas más poderosos.  Ahora impera, sin tapujos, la ley del más fuerte. 

Cualquiera de los conflictos bélicos vivos en este momento, son ejemplo de ello. Sin embargo, a pesar de la sensación de que todo está muy mal, de que nada es seguro, de que todo pende de un hilo, el mundo, la gente, se / nos, seguimos moviendo de manera convulsa en busca de... No se sabe qué: Trenes llenos, aviones llenos, hoteles llenos, playas llenas, espectáculos con todas las entradas vendidas a meses vista de su celebración... 

Qué pasaría en España si, Dios no lo quiera ¿sucediese algo que parase la industria turística? Seguramente se hundiría el País. Sin embargo, se multiplican las manifestaciones de personas, vecinos de algunas localidades, protestando contra el exceso de visitantes que les están haciendo la vida imposible, les están echando de sus barrios, de sus viviendas, destruyendo sus entornos... Todo en aras del mayor beneficio de grandes fondos económicos. Todo se monetariza, el dinero es el único Dios y la vida de la gente se convierte en una competición que tiene estresada a toda la sociedad tratando de alcanzar unos objetivos que son imposibles para la mayoría. Son como los oasis que un viajero sediento imagina ver en el desierto.

Sin embargo, todos los años, Cuando las grandes corporaciones dan sus resultados económicos, todas presumen de esos resultados y del % que esos resultados mejoran los del año anterior..., pero, o sorpresa, para sus empleados esos beneficios no llegan y su poder adquisitivo decrece año a año. Estamos fabricando sociedades compuestas por señores y esclavos.

Estamos recibiendo señales de agotamiento que el planeta está dando: Incendios monstruosos, sequías larguísimas, Terribles terremotos, inundaciones pavorosas  el último ejemplo en el Nepal donde la licuación de glaciares en el Tíbet ha arrasado todo lo que ha encontrado a su paso, incluidos cientos o miles, no está confirmado, de turistas que se encontraban en la zona ¿buscando qué? a miles de kilómetros de sus respectivos países... Miles de inmigrantes están llegando, a diario, a países como España, Italia, Grecia, que, al hacer frontera con otras zonas del mundo deprimidas, donde la gente muere de hambre y huyen de guerras ¿buscando un mundo mejor?

Al mismo tiempo, las mafias se están “forrando” engañando a muchos de ellos ofreciéndoles los medios para alcanzarlo. A su llegada al “paraíso” se encuentran con campos de concentración o trabajos en los que son explotados para enriquecer a otros a su costa. En algunos países se están expulsando a inmigrantes, indiscriminadamente, a pesar de estar viviendo allí desde muchos años antes ¿Qué mundo estamos haciendo? 

La población se concentra en lugares donde, realidad o ilusión, creen que encontrarán más oportunidades, mientras grandes zonas despueblan y desertizan, dando lugar a que la excesiva forestación termine consumida por el fuego, accidental o provocado. Seguimos peleando por los combustibles fósiles, conscientes de que su uso es el causante del aumento de la temperatura del planeta y, por tanto, de muchas de las catástrofes que sufrimos, a pesar de lo cual, seguimos la política del: “drill, baby, drill” ¿Qué mundo dejaremos a las futuras generaciones? ¿Estamos seguros de que esta sociedad es la mejor posible? Para algunos, definitivamente sí, a costa de la mayoría, claro, y saltándose valores como: ética, moral, honestidad, integridad..., pero, que importa si sus beneficios mejoran los del ejercicio anterior.

                                        







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