miércoles, 22 de noviembre de 2017

Su sonrisa


La que siempre lucía antes de que el bombardeo acabase con él. Era el chico más alegre e idealista del grupo. Sus extraños ojos claros, limpios de rencor, siempre miraban al futuro. Se negaba a creer que no hubiera esperanza. Nunca veía enemigos. Aunque los invasores limitasen su libertad con muros inaccesibles. Aunque le prohibiesen la educación destruyendo intencionadamente las escuelas. Aunque le negasen la posibilidad de un trabajo digno con las leyes injustas impuestas a su país. Trataba de tener amigos en ambas partes, aunque eso le trajese problemas. Siempre luchó por la paz, hasta aquella aciaga tarde en que quedó, mirando al cielo con su sonrisa, la que siempre le acompañó.

La modelo


Verdaderamente, es una delicia para los sentidos. Su perfume es… sugerente. El color de su pelo es… inconfundible. Su voz… enamora. El sabor de sus labios es…inconfundible. El tacto de su piel exacerba el resto de sensaciones. Es la modelo perfecta. Pero mi inspiración desaparece en su presencia y quedo anulado como artista. La cito a mi estudio una y otra vez…y siempre acude. Continuamente pienso en las mil y una maneras de representar su imagen en el lienzo. Ella nunca rechaza mis ideas. Una y otra vez lo intento. Pero no he conseguido terminar de pintarla ni una sola vez.

¡Que osadía!



Intentar escribir sobre la mujer ¡Que osadía! Que puedo decir sobre lo más bello, lo más misterioso, lo más incomprensible, lo más perfecto, lo más inesperado, lo único imprescindible…Cada día, a su lado, una emoción nueva y una sorpresa diferente, ― buena o mala, eso nunca se sabe ―. Pero ella es la vida. Escribir sobre la mujer ¡Que osadía! 

Microrrelato finalista del concurso de Diversidad Literaria.

Tema: "Ellas"


domingo, 27 de agosto de 2017

Otra vez

Otra vez, el terrorismo islamista ha vuelto a golpearnos y, otra vez, los interesados en crear disputas actúan buscándole los tres pies al gato y, otra vez,  los interesados en utilizar el hecho para sacar ventaja política, exponen a la luz las partes de verdad que les interesa para sus fines. Unos, intentando dar al mundo una imagen de suficiencia, para apoyar sus ansias independentistas, y otros, tratando de hacer ver todo lo contrario. El final de la historia será, como siempre, un enconamiento en los enfrentamientos, a pesar de los intentos superficiales de demostrar lo contrario, utilizando palabras vacías y lugares comunes en sus discursos. Quedó claro en la manifestación de ayer.

Por una parte, nadie, poca gente, resalta la gran magnitud del problema con el que nos enfrentamos. Si hay algunas manifestaciones de musulmanes proclamando que los que cometen estos actos, son una minoría. Bien, supongo que es así; pero, también es cierto que, todos los que los cometen, son musulmanes. Si las manifestaciones de inocencia son ciertas, esos grupos “inocentes” deberían ser los primeros en querer expulsar de sus comunidades a los terroristas.

Por otra parte, hemos de ser conscientes de que la raíz del problema es una guerra civil entre musulmanes; de hecho, según estadísticas, desde el 2004, el 87% de los atentados terroristas se han cometido en países musulmanes, contra musulmanes, lo cual indica que el primer objetivo del Daesh, ISIS, Al Qaeda, o el nombre que queramos dar, es conseguir gobernar en esos territorios y poder alcanzar la masa crítica suficiente que les permita aspirar a otros objetivos. Solo hay que tener en cuenta los casos de Irak, Siria, Libia, Afganistán y los países africanos objeto de atentados. Incluso los ha habido en la Arabia Saudi contra mezquitas Sihies.

Todos estos conflictos, sin olvidar el palestino israelí, están provocando unos movimientos de masas que, por muchos esfuerzos que se hagan, no seremos capaces de controlar y que no hacen sino crear situaciones de frustración, disconformidad y sentimientos de injusticia que complicarán el escenario.
Hasta ahora, por muy duros que hayan sido, y lo han sido, los atentados en Europa, en mi opinión, solo han sido ejemplos de lo que esta guerra producirá en todo el mundo occidental, que,  en función de quien la gane, se convertirá, definitivamente, en el objetivo de ese otro mundo radical, extremista y fanático. Si pensásemos, de verdad, en ese escenario, creo que dejaríamos de perder el tiempo en peleas estériles, para unirnos en la tarea de impedir que pueda llegar a producirse.


Para ello, el mundo occidental tendrá que trabajar en solucionar los conflictos para que esos movimientos de masas no tengan que producirse, la solución no puede estar en asumir que Europa tenga que admitir refugiados sine die; para eliminar las fuentes de financiación de los terroristas; para cortar relaciones con los gobiernos que se demuestre que los apoyan; para vigilar a quienes se dediquen a la captación y adoctrinamiento de futuros terroristas en cada país; para reforzar, en lo posible, los sistemas de seguridad. En resumen, habrá que trabajar para crear las condiciones que dificulten al máximo estos terribles atentados, y que impidan a los fanáticos ejecutarlos...Y, todo eso no se conseguirá mientras sigamos en peleas tribales defendiendo intereses particulares, no siempre confesables,

domingo, 18 de diciembre de 2016

Relatos...Raros



Queridos amigos,os presento mi nuevo libro. Esta vez, con múltiples historias descritas en relatos cortos. Espero que os guste






Recopilación de relatos cortos y microrelatos, escritos en diferentes etapas, sobre diferentes temas y en diferentes claves: humor, amor, ironía, conflicto, tragedia... 

domingo, 24 de julio de 2016

El futuro gobierno

¿Habremos gobierno? ¿Qué tipo de gobierno?: ¿De coalición? ¿En base a abstenciones en la investidura? ...

En el segundo de los casos, será un desastre. No podrá sacar nada adelante y será inoperante.

Para el primero (que sería el deseable) el tiempo de negociaciones previas necesarias, hace imposible una investidura rápida ¿Estarán dispuestos nuestros egregios diputados a dedicar el tiempo de sus valiosas vacaciones para conseguirlo? Es lo menos que nos deben.

El golpista - Los chicos XXVIII

— Juan, anímate, no te hundas; no podemos dar esa satisfacción a estos pendejos. Esto tiene que tener una solución; no hemos hecho nada grave y sabes que Tibisay está aquí. Tus amigos cuidarán de tus hijos…

— Alberto, ya oíste a Zubiaurre, nos tiene preparado algo gordo ¿A santo de qué ha detenido a Tibisay? ¿Quiénes piensa que somos? Nos acusa de ser los cabecillas de las revueltas y de haber seguido los mandados de alguien ¿Quién te ha mandado a ti? A mí, nadie. Nos hemos visto envueltos en una explosión de rebeldía ante la situación en la que nos pone las medidas del gobierno y la situación se le ha ido a todo el mundo de las manos. Ya son cuatro días aquí desde que fuimos interrogados ¿Qué ha sido desde entonces de Tibisay? ¿Y de mis hijos? No sabemos qué está pasando. Cuando nos detuvieron, el ejército se había hecho cargo de la situación y no tenemos idea de cómo se han desarrollado las cosas ahí afuera desde entonces.

— Escucha Juan, la puerta.

— ¡Juan Orive y Alberto Zecoto, salgan!

Obedecemos la orden que el guardia nos ha dado desde la puerta de la celda. Otros dos guardias, fuera, nos esposan y nos conducen de nuevo a la presencia de Zubiaurre.
Como la vez anterior parece estar examinando papeles. Pasados unos minutos, levanta la vista y nos interpela.

— Bien, señores — nos dice — ¿Han reflexionado sobre lo que les pregunté? ¿Están dispuestos a darme la información que les pedí?


Su mirada pasa a fijarse, ora en uno, ora en otro, esperando una respuesta de nuestra parte.