martes, 3 de febrero de 2026

El filo de la navaja

 

Creo que en alguno de mis anteriores comentarios he mencionado mi sensación de que, desde hace algún tiempo, estoy viviendo en el filo de la navaja; esa sensación se agudiza más cada día. Los últimos acontecimientos acaecidos, no hacen más que confirmarla.

Tengo el convencimiento de que, en este mundo, nada sucede por casualidad. Lo que pasa, pasa porque se han creado las condiciones para que pueda pasar y la pregunta sería ¿Esas condiciones se han creado inconscientemente, o no? En muchos casos, creo que no hay ninguna inconsciencia.

Centrándonos en los últimos accidentes ferroviarios, parece evidente que, el primero de ellos ha sucedido por un problema en la estructura de la vía que, quizás, podría haber sido evitado por un mejor sistema de mantenimiento. Hay, en él, una causa clara. En la segunda parte del accidente, la más grave, hay un factor de fatalidad en el hecho de que el tren que circulaba en sentido contrario, pasase por ese lugar segundos más tarde; un par de minutos antes o después, no se hubiera producido el fatal accidente y no hubiera habido más víctimas que algunas personas magulladas. Vayan aquí mis condolencias a los familiares de las víctimas.

En todo caso, las decisiones que se han tomado a posteriori, son un claro reconocimiento de que el sistema de mantenimiento de la estructura ferroviaria era insuficiente y que está sometida a un estrés mucho mayor desde la liberalización de los servicios de la alta velocidad. No es el mismo cuando pasan seis trenes al día, que cuando pasa un tren cada veinte minutos.

El accidente en Cataluña es evidentemente producido por la situación de abandono que sufren esas estructuras  desde hace muchos años. No recuerdo desde cuando estoy oyendo hablar del mal funcionamiento del sistema de Rodalies. En todo caso, la solución de ambos problemas, Alta velocidad y Rodalies, requerirá, desgraciadamente, mucho tiempo y recursos. Además, claro, del consiguiente daño reputacional que ya se ha producido para nuestro país

Volviendo al comienzo de mi comentario, quisiera hacer una reflexión desde un punto de vista más general. Las sociedades y, por lo tanto, los individuos y las estructuras que utilizamos, están, estamos, sometidos a un estrés excesivo. Estamos viviendo, nos están obligando a vivir, con márgenes de seguridad cada vez menores. Un retraso de veinte minutos, en cualquier ocasión, nos parece un contratiempo insufrible, criticamos ese servicio inmediatamente. Criticamos, muchas veces con razón, que servicios como la sanidad, la educación, el transporte, asistencia a infancia y mayores, jubilación.  vivienda…, tengan fallos y exigimos su mejora, más inversión… Además, nuestra infumable clase política, desde la oposición, la que sea, aprovecha la oportunidad para culpar al gobierno, el que sea, de esos fallos, prometiendo que, cuando ellos gobiernen, arreglarán esos problemas. Como si los recursos, entonces, fuesen a ser infinitos. Además ¿Cual sería el sistema fiscal ideal para conseguir esos resultados?

Vamos a eso. Los recursos no son infinitos, aunque, quizás, los que hay, no se utilizan debidamente. No hay nada más que ver cómo, algunos “espabilaos”, cuando llegan a tener alguna responsabilidad de gobierno, la utilizan en su propio beneficio para “llevárselo crudo”  utilizando desgracias de muchos para enriquecerse.  Eso en casos concretos; en el libro publicado por el magistrado Bosch se dice que, en general, toda la obra pública que se licita en España, está “engordada” en un 30% para mantener el sistema de “mordidas” y “comisiones” existente ¿Sería tan difícil eliminar este sistema? Un 30% más disponible para utilizar en los recursos públicos, no sería despreciable. 

En todo caso, los recursos no son infinitos, e invertir lo necesario en los servicios mencionados anteriormente y en otros también necesarios, más incrementar el gasto en defensa al 5% del PIB que exige el Sr. Trump, supongo que para que sean utilizados en comprar armamento a los EE.UU., no creo que fuese posible, ni en nuestra economía, ni en ninguna otra. Todos, estamos endeudados hasta las cejas. El riesgo cero, en todo caso, no existe.








 

 

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