Creo que en alguno de mis anteriores comentarios he
mencionado mi sensación de que, desde hace algún tiempo, estoy viviendo en el
filo de la navaja; esa sensación se agudiza más cada día. Los últimos acontecimientos
acaecidos, no hacen más que confirmarla.
Tengo el convencimiento de que, en este mundo, nada sucede
por casualidad. Lo que pasa, pasa porque se han creado las condiciones para que
pueda pasar y la pregunta sería ¿Esas condiciones se han creado
inconscientemente, o no? En muchos casos, creo que no hay ninguna inconsciencia.
Centrándonos en los últimos accidentes ferroviarios, parece
evidente que, el primero de ellos ha sucedido por un problema en la estructura
de la vía que, quizás, podría haber sido evitado por un mejor sistema de
mantenimiento. Hay, en él, una causa clara. En la segunda parte del accidente,
la más grave, hay un factor de fatalidad en el hecho de que el tren que
circulaba en sentido contrario, pasase por ese lugar segundos más tarde; un par
de minutos antes o después, no se hubiera producido el fatal accidente y no
hubiera habido más víctimas que algunas personas magulladas. Vayan aquí mis condolencias
a los familiares de las víctimas.
En todo caso, las decisiones que se han tomado a posteriori,
son un claro reconocimiento de que el sistema de mantenimiento de la estructura
ferroviaria era insuficiente y que está sometida a un estrés
mucho mayor desde la liberalización de los servicios de la alta velocidad. No
es el mismo cuando pasan seis trenes al día, que cuando pasa un tren cada
veinte minutos.
El accidente en Cataluña es evidentemente producido por la
situación de abandono que sufren esas estructuras desde hace muchos años. No recuerdo desde
cuando estoy oyendo hablar del mal funcionamiento del sistema de Rodalies. En
todo caso, la solución de ambos problemas, Alta velocidad y Rodalies, requerirá,
desgraciadamente, mucho tiempo y recursos. Además, claro, del consiguiente daño
reputacional que ya se ha producido para nuestro país
Volviendo al comienzo de mi comentario, quisiera hacer una
reflexión desde un punto de vista más general. Las sociedades y, por lo tanto,
los individuos y las estructuras que utilizamos, están, estamos, sometidos a un
estrés excesivo. Estamos viviendo, nos están obligando a vivir, con márgenes de
seguridad cada vez menores. Un retraso de veinte minutos, en cualquier ocasión,
nos parece un contratiempo insufrible, criticamos ese servicio inmediatamente.
Criticamos, muchas veces con razón, que servicios como la sanidad, la educación,
el transporte, asistencia a infancia y mayores, jubilación. vivienda…, tengan fallos y exigimos su mejora, más inversión…
Además, nuestra infumable clase política, desde la oposición, la que sea, aprovecha
la oportunidad para culpar al gobierno, el que sea, de esos fallos, prometiendo
que, cuando ellos gobiernen, arreglarán esos problemas. Como si los recursos,
entonces, fuesen a ser infinitos.
En todo caso, los recursos no son infinitos, e invertir lo necesario en los servicios mencionados anteriormente y en otros también necesarios, más incrementar el gasto en defensa al 5% del PIB que exige el Sr. Trump, supongo que para que sean utilizados en comprar armamento a los EE.UU., no creo que fuese posible, ni en nuestra economía, ni en ninguna otra. Todos, estamos endeudados hasta las cejas. El riesgo cero, en todo caso, no existe.