domingo, 8 de marzo de 2026

No sé que título ponerle

La alianza entre los EE.UU. e Israel, o quizás sería mejor decir entre Trump y Netanyahu es, cada día que pasa, más evidente. Ambos re retroalimentan.

¿Quien "tira" de quien? ¿Quien maneja a quien? Hace tiempo que me hago esas preguntas y no tengo claras las respuestas. En función de los últimos acontecimientos, podría decirse que ha sido Netanyahu quien ha convencido a Trump para embarcarse en la aventura de destruir el régimen de los Ayatolas en Irán para, así, eliminar a la potencia que, en la zona, podía poner en riesgo la seguridad de Israel. No sé si se han tenido en cuenta las consecuencias colaterales de la aventura y tampoco sé como resultará para ellos, desde luego será causa de problemas para el resto del mundo; pero, todo sea para conseguir que la egolatría del señor Trump siga creciendo y para que el señor Netanyahu siga manteniendo, y aumentando, el poder sobre todos sus vecinos a costa de lo que sea.

Una de las consecuencias más importantes, será la crisis que se producirá por la  escasez y la subida de precios de los productos energéticos, gas y petróleo, en el mundo. Ya se está produciendo. En todo caso, el señor Trump ya se ha asegurado el control de las reservas de estos productos de Venezuela. No hay que dar puntada sin hilo.

Como consecuencia de lo anterior, el aumento general de precios y de la inflación a nivel mundial, será inevitable ¿Cuanto durará la aventura? Nadie lo sabe, pero, cuanto más dure, mayor será el desastre para el mundo. 

Todo esto, hablando, solo, de consecuencias económicas, pero ¿Donde queda el derecho internacional? ¿Donde queda el valor de instituciones como la ONU? ¿Donde queda el papel de la U.E.? ¿Cuantas pérdidas humanas va a ocasionar el conflicto? ¿Que fuerza moral podrán tener los señores Trump y Netanyahu para criticar la invasión de Ucrania por el señor Putin? ¿Se van a quedar impunes estas agresiones? En el mundo se está instalando la ley del más fuerte y no sabemos donde nos llevará este nuevo escenario. La imagen en el despacho oval de la Casa Blanca, con los pastores evangelistas imponiendo sus manos sobre un concentrado señor Trump, en lo que parecía ser, eso me recordó, un juego de la Guija, me pareció muy preocupante.